“Retorno a la isla” de Linn Ullmann, la violencia admitida.

Ayer o antes de ayer comentaba en facebok una primera impresión del libro que vengo a reseñar hoy, Retorno a la isla, de Linn Ullmann. Un libro que publicó Lumen en 2010 y que yo compré  en la caseta de literatura nórdica- no confundir con la editorial- este año, en la Feria del Libro.

Venía a decir y confirmo ahora que es una curiosa novela, una interesante novela. “Narra la historia de tres hermanas y su relación con el padre. Todo parte del viaje que Erika, la protagonista, emprende para ir a verlo antes de que muera. A partir de ahí se suceden las narraciones de ellas, desde un narrador omnisciente que conoce toda su historia. Es un libro curioso; de una atmósfera opresiva pero no explícita, soterrada, bajo cuerda, con un trasfondo sexual oculto incluso ocultado, de amor/odio hacia el padre y con una figura de un recuerdo de un crío ausente que de alguna forma fue el “amor” de la protagonista, sin serlo. Otra vez el amor/odio. Es un libro extraño. Muy sutil, muy de alusiones, directo y a la vez eludiendo nombrar. Creo que la autora, noruega, es una reputada crítica literaria en su país y que tuvo otro libro de mucho éxito. Yo no la había oído nombrar en mi vida y me entero ahora de que es actriz e hija de Ingmar Bergman”.
Estas eran  mis palabras en síntesis, ahora quería añadir el cómo me parece además una novela que narra la violencia; la violencia entre adolescentes y en el ambiente familiar. Pero cuando digo que es curiosa, me refiero a que todo lo que sucede en ella es siempre alusivo. Es decir: no hay una explicitación de la violencia juzgándola como violencia: en el entorno en el que se produce se admite como otro factor de la vida. Como algo que, por decir así, sucede. De hecho solo hay tres episodios explícitamente violentos en el libro y al menos en dos de ellos los personajes de la novela no tienen conciencia de que lo que están realizando lo es.
En el ambiente familiar sucede igual, los actos de opresión, de humillación, crean un ambiente asfixiante, pero los personajes y quien narra la historia no los califican, no los juzgan, simplemente, otra vez, suceden.
Solo el último hecho del “drama” desencadena una reacción de la protagonista principal de la historia; Erika, y sin embargo por lo que conocemos de su vida posterior, no causa ningún juicio de sus propios actos.
Me ha parecido por eso mismo una muy buena novela: no existe una posición moral, ni un prejuzgar hechos, solo se nos narran. Y digo que por eso me ha parecido una muy buena novela porque según se escribe en la solapa de esta, es una recreación ficcionalizada de una parte de la vida de la autora, y de las relaciones con su padre.
El ser capaz de literaturizar y distanciarse del dolor es una capacidad de los buenos escritores.
En otro orden de cosas, la estructura del libro, con una narradora que introduce progresivamente las vidas ajenas para interrelacionarlas con la propia, mediante capítulos independientes consigue una visión global de la historia. En un lenguaje directo, llano, alusivo, recortado y sin apenas lirismo pero a la vez muy descriptivo.
En resumen creo que es una buena novela, interesante por lo que tiene de aproximación a la violencia que no se ve, si así se puede decir, por conseguir una atmósfera que envuelve todo el libro desde el comienzo y por relatar un mundo sombrío sin caer en el patetismo ni el alegato.
Muy recomendable.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a “Retorno a la isla” de Linn Ullmann, la violencia admitida.

  1. Esto pone el padre en su biografia Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios», escribe en sus memorias. «Los castigos eran algo completamente natural, algo que jamás se cuestionaba. A veces eran rápidos y sencillos como bofetadas y azotes en el trasero, pero también podían adoptar formas muy sofisticadas, perfeccionadas a lo largo de generaciones».[1]​Muchas de sus obras están inspiradas en esos temores y relaciones violentas. 
    No me extraña pues lo que dices tu de la ” naturalidad” de la violencia en la novela de la hija.

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