Alessandra Lavagnino, silencio que habla. “Nuestras calles”

No conocía nada de Alessandra Lavagnino. Compré hace dos años un libro suyo, este que reseño, Nuestras calles, porque me sugirió buena sensación al leer el resumen que se hace de él en la contraportada. Pero el libro lo guardé en “La Torre” de lecturas y lo fui postergando.
Cuando lo empecé ayer aún no sabía nada de ella. En el libro no se dan datos biográficos salvo sus publicaciones. Al rato de leerla, a las cuarenta páginas pensé que “esta mujer no es una joven que ha publicado muchos libros sin más”. Me fui a buscarla a google y descubrí que nació en 1927.

Ahora me explicaba algo más el tono del libro. Quiero decir esa sensación que tenía-yo- de poso, de prosa aposentada, de seguridad, de sobriedad, de saber lo que se está haciendo. Tenía la sensación de estar leyendo a alguien que ha vivido mucho, que ha asentado lo que ha vivido y que es capaz de contar.
El libro es una delicia, a pesar de que es duro. Porque también es tierno, poético y apasionado. Y a la vez es corrosivo. Cuenta la historia de Marzia, en la Roma de los cuarenta mas o menos- la segunda guerra mundial se menciona pero no es el núcleo- y de su evolución como persona. Y en esta evolución debe afrontar la relación con su madre: conflictiva, y a la vez cómplice, dura y a la vez llena de silencios sobre entendidos. Además de ella, las relaciones con el exterior presididas por un defecto físico que a Marzia le hace sentirse vulnerable: es tartamuda; y ello en el libro además es una metáfora: porque Marzia tartamudea también con respecto a sí misma y a cómo se ve, y elige el silencio la mayor parte de las veces.
Un libro denso aunque se lee rápido; mucho más opaco en el fondo de lo que parece en la superficie, en el que brillan a partes iguales el miedo y la esperanza.
Se lo recomiendo de verdad.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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