Los malos de Miguel Ángel Muñoz. “Entre malvados”.

En diez cuentos nos relata Miguel Ángel Muñoz diferentes formas de maldad. Lo hace en su libro “entre malvados” publicados ahora hace un año por Páginas de Espuma. Desde el acoso escolar, al terrorismo, pasando por la leyenda o el ensayo tipo crónica, vemos desfilar una serie de personajes que representan el mal y sus derivaciones.

Leyendo el libro, me preguntaba por qué se denominan “relatos” cuando en realidad hay un transvase de géneros evidente. Al menos uno de estos textos “los hijos de Manson” tiene la forma de ensayo, y tanto “el hombre tranquilo” como “los nombres” son crónicas ficcionalizadas. El último relato, es casi una novela corta.
No está mal este transvase si sirve para el propósito- y lo hace- de por así decir “ catalogar” el mal. Solo que el lector común puede sentir cierto desconcierto al leer alguno de estos textos esperando una ficción y encontrar otra cosa.
Los textos están narrados sin excluir el detallismo de la violencia, a veces de modo a mi juicio innecesario. Por ejemplo, en “aguantar el frío” hay una delectación en el detalle truculento o sanguíneo que a mí en particular no me parece que añada salvo morbo a lo que se relata.
El autor parece situarse en estos escritos como un cronista de hechos. Hay un tono en todos ellos de acumulación de datos, de reiteración casi al estilo naturalista de detalles truculentos que me parece que sobran. En algún relato me parecía estar en alguna página de sucesos.
Eso no quiere decir que el libro no tenga calidad literaria; para mí la tiene, solo que hay un punto de desequilibrio entre lo literario y lo repulsivo que subjetivamente no me agrada.
Destacaría de los diez textos, precisamente el ensayístico, “los hijos de Manson”, y el último, “donde el Borgión se esconda”; una metáfora en forma de leyenda del aprendizaje y la llegada a la vida adulta.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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