Stefan Bollmann “Mujeres y libros”. Bajo la sombra del reduccionismo.

Mujeres y libros. Una pasión con consecuencias, de Stefan Bollmann es un muy interesante libro que nos cuenta cómo la lectura ha ido cambiando la vida de las mujeres, la actitud ante la vida y las consecuencias de todo ello; desde la toma de conciencia del siglo XVIII, con los gabinetes de lectura femeninos en los que la mujer socializaba sus inquietudes, pasando por la creación de librerías, el paso siguiente a ser escritoras ellas mismas, la percepción de su mundo propio como un mundo con derecho ser igualitario y por último a la elección de la propia forma de ser, compartir, relacionarse o hacer el amor.

Ahora bien, si los ensayos en si mismos, cada un de ellos es interesante como núcleo cerrado porque transmite un mundo que cambia en cada uno de ellos para la mujer, yo he notado en el conjunto una idea quizá un poco difuminada que no se hace explícita hasta el último capítulo y que viene a decir que las mujeres leen para o bien encontrar en la lectura lo que quisieran ser y no son, o bien para aprender a ser otras; y en ese “ser otras” de la vida diaria con el que puedo estar de acuerdo en el sentido de apertura de caminos, Bollmann en el último capítulo viene a decirnos a mi entender un tanto de modo reduccionista que las mujeres leen para como dice “averiguar más cosas del lado peligroso de la vida”; y para Bollmann en este lado “peligroso” está el sexo. Lo llamo reduccionista porque Bollmann parece pensar que la lectora “usa” la lectura como sustitutivo del sexo- que encuentra en los libros- o como “autoayuda”. No hay más ejemplo que ver que ese último capítulo está dedicado al libro Cincuenta sombras de Grey.
El libro es muy interesante capítulo a capítulo, ahora bien, los dos últimos capítulos- este que digo y el dedicado a la fanficción a mí me parecen una ida de olla del autor. A pesar de eso es muy recomendable; los ensayos sobre Mary Shelley, Joyce, Flaubert, Mary Wollstonecraft, o Jane Austen, merecen muchísimo la pena. El libro lleva un prólogo delicioso de la librera propietaria de la librería Rafael Alberti, Lola Larumbe. Otra mujer que lee.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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