Nélida Piñón, o “la altura moral desde la que NOS contemplan”. Libros inacabados.

Me he acercado a Nélida Piñon por primera vez y sin tener ni idea de quién era. Después de leer la mitad de su libro- La épica del corazón– decido leer acerca de ella. Parece que ha escrito mucho, que tiene mucho reconocimiento  internacional y que además según dice la Wikipedia es la primera mujer que llegó a ser presidenta de la academia brasileña de las letras.  También tiene el Príncipe de Asturias y yo con estos pelos.

Me acercaba a ella porque me interesan los ensayos literarios, de mujeres, me interesaba el discurso que pudiera tener sobre literatura alguien de la “periferia” narrativa. De un país como Brasil que no tenemos tantas noticias literarias  como sería interesante tener. Quería saber cuál es su forma de mirar.

La compré en ebook precisamente porque la desconocía y cuando desconozco ya no arriesgo.

Llevo la mitad del libro.

Nélida Piñón tiene fijación por dos temas: Machado de Asis y cómo ella, oh, ella, va a darnos las claves para entender a Brasil. Y su discurso es una reiteración de lo importante que fue Machado de Asís- muy señor mío- y que Brasil es un país de lengua portuguesa que es una mezcla de gentes y que ella, oh, ella, ha conocido gracias a proceder de Galicia el alma gallega y el alma brasileña.

Se me quedan huecas la mayoría de las frases. Se me queda vacío el contenido. Verán: a mí Clarice Lispector me gustó mucho en “la hora de la estrella”, y nada en otro libro que leí de ella, pero leer las frases despectivas con  “esa superioridad moral desde la que la contempla” me rechina y me da grima. Retrata a una Lispector “necesitada” de ella. Reconoce a regañadientes los valores humanos de Lispector, pero en todo el artículo hay una pose de maternalismo que tira de espaldas. Yo he leído de esta “lazos de familia”, “aprendiendo a vivir” y “la hora de la estrella”.  No me disgustó ninguna, a pesar del “misticismo” de Lispector en “aprendiendo a vivir”; ese “misticismo” me aburrió; ahora, eso es una cosa y otra muy distinta el retrato que hace Nélida Piñón de la escritora.

Luego pilla a Cortázar por banda y dice que ella “le conoció y enseguida supo que era deudor de…”, y empieza a dar referencias literarias. Eso sí, dice que era muy generoso y muy buena persona y que debía aprender mucho. Algo así.

A mí esta gente me cae mal. Qué quieren que les diga. Me joden mucho las personas que se suben a la lámpara y se balancean y me cuentan con ese alzamiento de cejas lo importante que es  “SU” opinión. Me dan ganas de sacar la lengua y decir “ ¡bujujú!”.

Tengo todo el rato la sensación de un enorme sermón literario: a través de una campana de cristal en la que no puedes ni agrietar esa estolidez de opiniones en catarata.

Y me alejan de ese tipo de escritores/as.

Será muy importante la señora, pero conmigo que no soy nadie que no cuente más.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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