María José Codes: La sombra de la memoria. » Los intactos».

Acabo de terminar Los Intactos, de María José Codes, una  novela editada por Pre-Textos.
No he querido leer reseñas de la novela. Leerlas con detalles, digo. Habitualmente no lo hago y cuando el libro procede de un premio, menos. Me gusta leer y opinar sin tener en cuenta si se ha dicho o no lo que yo voy a decir.

Y lo primero que quiero decir es que me ha parecido excelente. Vamos a ver, cualquiera de quien me lee se puede ir a la editorial y leer el resumen del argumento; a mí no me interesa eso aquí. Me interesa señalar cómo desde el inicio de la novela se envuelve al lector en una atmósfera indefinidamente inquietante. Cómo esa inquietud se va delineando a través de indicios, señales, menciones a sucesos pasados de modo elusivo. Y cómo logra desasosegar al lector de modo eficaz.
Crear un ambiente a base de “datos” es muy fácil. Lo difícil –y Codes lo logra- es crearlo con elidir esos datos.
En la novela sabemos que ha ocurrido algo. Que ese algo ha llevado a las dos protagonistas a una casa de campo, en retiro, como fruto de un consejo médico, que lo que ha sucedido las une –y las separa- de alguna manera. Y a partir de ahí, María José Codes va describiendo el proceso de memoria, miedo, olvido y tragedia que sufre la protagonista a la par que la protagonista lo explica. De modo que todo es un recuerdo en niebla, una memoria que oscila, y un olvido que se persigue pero que quizá tampoco es un lenitivo.
Y del dolor no se sale intacto; curiosamente el olvido que puede resultar eficaz cuando el dolor es excesivo, también mutila: porque lo que da miedo es el recuerdo, la culpabilidad. Las sombras en el lago, esas que las pastillas no evitan.
María José Codes nos describe este proceso con un lenguaje sobrio, lleno de insinuaciones que no llegan a certezas, en un estilo breve, conciso, escueto y sin concesiones a la galería. Y quien lee-yo- cierra el libro con una certeza: que ha leído una magnífica novela.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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