Las cartas de Cheever. Esa infinita lejanía. ( “Libros Inacabados”)

Merece reseña este libro de las cartas de John Cheever aunque yo me he quedado a ciento y pico páginas de terminarlo, y por eso aparece en “libros inacabados”, y me explicaré.

El libro tiene 414 páginas y yo lo he dejado en la 300. Avancé unas pocas más desde la 260 en que en realidad me cansé. Y ahora, siendo esto así, a ver cómo explico yo que el libro interesará muchísimo a un tipo determinado de lectores/as pero que a mí no. Verán: el libro es efectivamente la correspondencia del autor con su familia, amigos, editores, conocidos, algunos artistas. Para conocer a Cheever, para saber cómo era, qué pensaba, su problemática vida, es un libro valioso. Ahora bien, sucede- me sucede a mí- que esa vida precisamente me aburre. Cheever es cínico, irónico, cuenta sus historias de familia, está siempre lanzando pullas de una manera u otra, continuamente apelando a la ginebra que bebe, los whiskies que se toma, y los artículos que ha cobrado. Y sucede que a mí la vida de Cheever me queda muy lejos. No me interesan sus whiskies, ni su ginebra, ni sus pullas; me resulta muy poco ameno, absolutamente lejano. No consigo tener ni un gramo de cercanía con su mundo personal.
Por eso merece reseña el libro aunque yo no lo haya acabado y haya decidido que no me compro su diario: porque creo que es un libro que interesará a quien interese Cheever, a quien se sienta cercano a su americanismo de mediados de siglo. A su forma de sentir. A su forma de escribir. A mí no es que me agrade o no, no es cuestión “moral” para entendernos: es que me aburre: eso no obsta para que reconozca su calidad en describir, sus juegos verbales, su imaginación a partir de una anécdota simple. Se la reconozco porque es cierta. Pero a mí no me llega nada y en la 300 cierro el libro.
Ustedes mismos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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