Marian Torrejón en sus comienzos. “Limones dulces”

En un acto compartido en diciembre, Marian Torrejón tuvo la gentileza de regalarme un libro suyo que, me dijo “es ya antiguo”. Se trata del que vengo a comentar ahora y su título es Limones dulces.

Marian Torrejón ha publicado desde entonces varios libros más, confirmando su talla de escritora y su oficio. Y es claro que eso se aprende despacio y con tiempo. Este que vengo a comentar anuncia ya un estilo propio, una forma original e irónica a la vez que muy tierna de contemplar la vida.

Sus catorce relatos son un muestrario de situaciones que a mí me han llegado por su cercanía, por esa particular forma que ya entonces tenía de acercarse a la vulnerabilidad de las personas, a sus duelos ocultos, a sus miedos. Por ese empatizar con lo que narra. Marian Torrejón ya en estos cuentos nos descubre el corazón de la gente. Con un lenguaje poético a la vez que absolutamente sencillo, sin pose, sin imposturas. Me ha conmovido ese general de su narración “ el fajín del general”, por ejemplo: muestra acabadísima de un mundo crepuscular que es capaz de reflejar simplemente con la descripción de objetos. También el relato “eso no es nada”, en el que se acerca al sobresalto de la muerte a través de dos personajes en un hospital, con las palabras justas y necesarias para relatar una derrota.  O el costumbrista “Kaputt”, lleno de sensibilidad hacia esas formas de vida pueblerinas que, sin mostrar explícitamente, desarrolla toda una estampa de lo caduco, del tiempo suspendido en una plazoleta.  Me ha encantado el sentido de la ironía en otros relatos: divertido y surrealista el cuento “Juntos”, y a la vez lleno de esperanza. Y el relato final; El cuaderno esmeralda.  un cuento perfectamente construido, con la dosis de intriga necesaria  y con un final que redondea toda la atmósfera del relato.

Era su primer libro de relatos  y sí, se pueden reconocer algunos peros; ciertas frases tópicas, algunas digresiones que distancian un poco de la narración principal; algún pequeño fallo en estructura, por ejemplo en “Llámame Seve”, pero son defectos menores. Y en todo caso no son la norma. El tono general es notable. Cuidado lenguaje, estilo propio, temas que toca con voz propia.

Me ha parecido un libro muy estimable y que  merecería que los lectores/as buscaran porque para quien no la ha leído se va a adentrar en una forma original de contar y quienes ya la conocemos podremos confirmar que desde su primer libro era Escritora

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Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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