De por qué “Solenoide” empieza entusiasmando y al llegar a la página 500 decides no terminarlo. “Libros inacabados”

Solenoide de Cartarescu, es un libro de tesis basado en un débil argumento, Para entendernos: en Solenoide no “pasa nada” salvo las divagaciones del protagonista, profesor en una Rumanía siniestra, gris y desolada en la que edificios, costumbres, personas, situaciones se acercan a la rutina más mediocre y desesperanzadora que se pueda uno imaginar.
Todo, desde el comienzo, en la novela es gris. Y sin embargo el libro comienza de un modo espectacular, con descripciones y frases magníficas, con la explicación y situación de dónde vive el protagonista, del que nos vamos enterando poco a poco quién es, qué hace y sobre todo qué es lo que piensa.

Las primeras trescientas páginas llevan al lector a un “arrobamiento”-si se me permite la expresión sobre lo que lee porque pocas veces el engarce entre lo que sucede y la metáfora que es todo el libro está tan bien conseguido. La estructura casi circular, o espiral como un solenoide , de la novela, discurre de forma natural entre asociaciones, recuerdos, sucesos puntuales, onirismo e imaginación. El lector a esas alturas de la novela ya sabe que está delante de una visión ontológica del cosmos; ya sabe que lo que se le está contando es la infinita cadena que une actos y situaciones y hechos en apariencia casuales con un sistema espiritual que-para el autor- rige el universo. De forma que las acciones, los sujetos, los pensamientos, la vida no solo de él sino de todo lo existente pertenece a un plan infinito e inabarcable; y por tanto falto de libertad porque de lo inabarcable no se puede escapar :solo hundirnos en esa inabarcabilidad.
Ahora bien: esto lo entiende el lector mediado el libro. Pero Cartarescu dedica otras trescientas páginas a divagar, hacer digresiones cada vez más abstractas, traer por los pelos hechos históricos para seguir con la metáfora de la espiral y reafirmar trescientas páginas más lo que ya sabíamos y terminar diciéndonos que el protagonista se diluirá en esa infinitud inabarcable y sistematizada.
Para eso no hacen falta 739 páginas. Porque se reitera, se repite, vuelve al punto de partida, traer sucesos que no tienen que ver con el objeto narrativo y que despistan y desorientan al lector, se pierde el hilo de lo que se está en realidad narrando y –al menos yo- termina pensando que hay demasiada paja que sobra, que no añade nada y que si esto se hubiera contado de un modo más compacto y sin irse por meandros extraños al objetivo literario, el libro hubiera ganado muchísimo.
A mí me parece que Cartarescu ha querido “fundar” una teoría del universo, crear un sistema referencial en un libro, y por querer abarcarlo todo se ha perdido en su propia narrativa; y los lectores/as que, podrían haber disfrutado de la novela aunque esta fuera de tesis , terminan –al menos yo- por pensar que sobran trescientas páginas sobre nada.
Al mismo tiempo creo que este libro va a “perseguir” a su autor; me explicaré: una vez que “ya” he fundamentado mi sistema de percepción del Universo, ¿sobre qué escribo? Creo que cierta modestia en las ambiciones literarias muchas veces no vendría mal.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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