La historia oculta. Rafael Reig “para morir iguales”

Este pasado junio fui a la Feria del Libro solamente dos días. Los sucesivos diluvios que cayeron y mis comienzos de problemas serios de espalda que, aunque mejorados ostensiblemente, aún arrastro me dejaron sin ganas de moverme de casa. No sabía entonces que lo que tenía era un pinzamiento desde mayo, ni los meses que me esperaban. Uno de los días que fui pasé a saludar a Lola Larumbe, y el último fue cuando decidí no volver después de caerme el diluvio universal y tenerme que meter en la cama al llegar a casa.

Fue una Feria atípica y extraña que viví desde lejos y sin casi ganas de saber mucho. No estaba yo para nada. Pero esos dos únicos días compré libros. No hubiera sido yo sin libro. Cuando pasé a saludar a Lola, estaba firmando Rafael Reig. De este yo no he leído nada; conozco que en ciertos círculos es autor conocido y querido, pero no entraba sinceramente dentro de mis previos intereses lectores. Estaba allí, como digo, y Lola Larumbe nos presentó. Fue muy amable, educado y hasta afectuoso; le compre Para morir iguales, su último libro, y me puso una dedicatoria también cariñosa.
Una no suele leer inmediatamente lo que compra, y esta vez sucedió igual. Hasta hace unos días que, decidí que ahora era el momento. Y ya la he acabado.
Para morir iguales es una novela, una buena novela entretenida, que cuenta la historia de un grupo de gente-es muy coral aunque el protagonista sea uno- a finales de los 70 hasta la fecha. Parte de un hospicio, y de un muerto. Y nos traslada sobre todo –a mi juicio- la otra historia del Madrid de la época. Del Madrid desclasado, marginal, lumpen , de arribistas y de miserables que pululaban por esos sitios donde para entendernos “no va la gente normal”. El protagonista es un inclusero que llega a ser un arribista mediante sucesivos pelotazos y trampas, y que sin embargo, marcado por lo que vivió en su infancia nos introduce en un mundo de pícaros, de gánsters de medio pelo, de una juventud al borde de la droga, la marginalidad y la tristeza: por qué no decirlo.
Porque este es un libro triste a pesar del cinismo y la ironía del protagonista. Es un libro marcado por eso que se ha dado en llamar “la fatalidad del Destino”, y que sus protagonistas asumen como algo que debe ser así, algo normal.
Está bien narrado el libro, con un lenguaje cercano, en primera persona, recordando, y con sucesivos saltos en el tiempo. Tiene a mi modo de ver un cierto apresuramiento final, como si el autor tuviera prisa por acabar, y se nota: las últimas cincuenta páginas cansan un poco porque a veces dan la impresión de “resumen”, pero en general es una historia que se lee con interés.
Dicho esto: a mí el libro me ha entretenido, y me ha interesado, ahora bien, me parece que no pasa de ser lo que es: una novela entretenida. Quiero decir que no parece que aspire a otra cosa y no llega a otra cosa. Es amena, se lee bien, y a la vez no trasciende más. A mí en lo subjetivo me ha servido para conocer cómo escribe Reig y pasar un par de agradables tardes. No está mal para los tiempos que vivimos: aunque Reig no sea el tipo de escritor al que yo vaya a seguir tampoco he perdido el tiempo leyendo algo suyo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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