Concha Méndez y sus recuerdos. Un cierto escamoteo.

Los recuerdos de Concha Méndez que se reeditan en edición al cuidado de su nieta Paloma Ulacia, Memorias habladas, memorias armadas, conforman un bloque poco estructurado de la vida de esta escritora, aunque ameno e interesante de leer.

No es una biografía al uso sino un dejar llevar de la autora a lo largo de una serie de charlas con su nieta. Como tales charlas, Ulacia ha unificado las grabaciones para que tengan una cierta hilazón espacio temporal. Lo que sucede es que Concha Méndez avanza y retrocede en el tiempo- lo que es normal en una conversación- y da más importancia a unos temas que a otros.
Hay, lo decía en Facebook hace unos días, un cierto candor en este libro. O a mí me ha transmitido eso su lectura. Es entrañable leer lo que cuenta y nos conmueve en muchas ocasiones y en otras nos divierte ver cómo pensaba y sus actos divertidos y a veces extravagantes para una sociedad pacata.
Pero a la vez…a la vez hay en mí esa sensación de que a Concha Méndez no se le ocurrió que podría contar más sobre su vivencia como escritora, como autora, como intelectual: es como si nos dejara una imagen en la que lo importante no es eso sino su vida diaria con Altolaguirre, sus cotidianidades, y eso, por ejemplo, nos puede acercar su vida personal pero de sus libros apenas hay –de los de ella, digo- un pasar de puntillas como si fueran algo casi “ajeno”.
Tengo una impresión ambivalente al terminar de leer: tengo la sensación de que Concha Méndez valía mucho más intelectualmente que lo que este libro nos muestra. Es un poco y perdonen la vulgaridad, como si Paloma Ulacia hubiera querido que leyéramos los “recuerdos de la abuelita” y nos hubiera escamoteado los recuerdos de la Escritora.
De todas maneras el libro es de interés. Nos acerca en parte a una escritora que hoy quizá habría que rescatar.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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