Cansancio de libros imprescindibles ( Novedades editoriales).

Esto del otoño y las novedades literarias a veces, no siempre, me produce cierto cansancio. Es verdad que entre ellas hay títulos que me apetece leer, pero cuando me pongo a pensar en las novedades anteriores que también me apetecía leer y que después me han parecido-subjetivamente- que eran un horror, o simplemente un producto del marketing, pues ya me lo miro dos veces.
Doy ejemplos porque me gusta ser sincera. Los dos primeros son del año pasado creo, Solenoide y Ordesa.

Solenoide lo compré. Me chiflaron las 200 primeras páginas. Me empezó a desencantar en la 300 y un pude seguir desde la 480. Yo no puedo decir que Cartarescu escriba mal, lo que digo es que el libro a mí se me convirtió en una tomadura de pelo. Si hubiera tenido 20 años me hubiera dado mucha vergüenza decirlo. Pero es así. Sentí que a partir de ahí el libro se convertía en una paja mental-perdón por la expresión- del autor y que a mí todo ese rollo no me interesaba nada.

Ordesa no lo compré. Leí el primer capítulo en Amazon. Me pareció un desahogo verbal lastimero. Y no estoy yo para lástimas y victimismos. Otra vez con el rollo de aquellos años de posguerra, con lo gris de todo, con los padres de fondo y dale que te pego y con el lloriqueo. Yo no sé si Vilas tiene calidad literaria porque no he leído nada más de él, pero sí sé que el tono de lo que contaba me pareció un aprovechar el tirón de que esa época se lleva: ahora voy y cuento mis intimidades y me doy pena y así. Pues nada; lo dejo que llore en otros hombros. Luego vi un coloquio que mantuvo, el vídeo, y de verdad…mira no. Mira que no. Esa humanidad impostada, ese tonito, esa “zalamería” de baratillo, ay no. Me confirmó la cosa: como que Ordesa se quedará sin leer. Y respeto a quien le parezca una obra estupenda pero a mí no me interesa nada.

Ahora sale lo que llaman “obra cumbre” de Cartarescu. Yo he leído otros libros de él y algunos me han gustado mucho. Y me pregunto yo , ¿merece la pena?…la verdad es que no tengo muchas ganas de ponerme.
He dado dos ejemplos, pero podría dar otros; sé que seguiré sin leer a Javier Marías y a Almudena Grandes, uno porque me caen fatal y dos porque no me interesa nada lo que perpetran. Sé que seguiré leyendo biografías de escritores, epistolarios, novelas que me cuenten una historia y no un remedo, que huiré de muchos títulos que se anunciarán como “imprescindibles”. Sé que aun cabreándome a veces con las cosas que dice seguiré leyendo algunos libros de Villena, Luis Antonio, porque me divierte, por ejemplo. Y me importa un pito que le tachen de burgués. Lo es. ¿Y?…como si es de Jerez de la Frontera, creo que me explico.
A lo que voy es… ¿de verdad hay que leer por obligación?…ayer, estuve en Cervantes y Compañía, aparte de los stand de novedades, me puse a rebuscar en los libros de los anaqueles. Tengo que volver: vi un par de libros que pensaba descatalogados, ediciones de hace tiempo. Esas que no salen en las novedades.
Viene el otoño y nos saturan: también en redes: todo es “imprescindible”.
Qué cansancio.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Cansancio de libros imprescindibles ( Novedades editoriales).

  1. Los del márketing se lo deberían hacer mirar. Cada vez que leo u oigo: ‘imprescindible’, ‘lo que deberías leer’ y similares, paso de largo, a toda pastilla, como si intuyera una enfermedad altamente contagiosa… Lo malo es que, lo mismo, en una de estas, me pierdo algo de verdad ‘imprescindible’.

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