La excesiva ansiedad por publicar: Juan Peregrina. “Brandewijn”.

A Juan Peregrina lo conozco en persona, charlamos un rato de modo muy agradable el día de la presentación de Jone Miren Asteinza, que recientemente nos ha dejado con un sentimiento entre todos de desolación.
Me resultó agradable y grato charlar con él. Hace un par de días me preguntó si me podía enviar su libro, Brandewijn, y le dije que bueno. Y lamento decir que no me ha gustado absolutamente nada.

No me gusta la edición y diseño del libro: objetivamente impide leer con normalidad los textos. Entiendo que se haga aposta pero a mí me dificulta la lectura, me hiere los ojos y me irrita considerablemente.
No me gustan los textos alternativos de las páginas impares: no entiendo la letra, no sé lo que dicen. También entiendo que se haga aposta, pero he terminado por no intentar leer ninguno.
No me gusta la tipografía: y también comprendo que sea aposta, pero afea el libro, lo limita al papel de residuo de fotocopia y da la impresión de una falta de interés por lo que se hace que da grima.
Sobre los textos: son breves apuntes en torno al brandy, con alguna que otra frase que podría ser pasable; sin más. No tienen unidad entre ellos y no hay salvo un intento de cohetería verbal que al final no dice gran cosa.

 

 

 

 


Yo entiendo que se quiera publicar: que se quiera ser vanguardista, que se pague por ello. Pero Juan Peregrina debe entender que escribir es otra cosa. No es lanzarse con una serie de textos desordenados en una edición penosa de diseño a ver si cuela.
Lo siento en lo personal porque Peregrina me resultó una persona muy agradable; no por la literatura: porque esto en mi criterio-naturalmente subjetivo- NO es literatura.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a La excesiva ansiedad por publicar: Juan Peregrina. “Brandewijn”.

  1. Más que por el libro concreto del que hablas, me interesa esta entrada por lo que tiene de reivindicación de lectora (y en tu caso muy avezada, impenitente, experta…). Quienes editan (editamos) libros tenemos que tener muy presente al lector.

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  2. alenar dijo:

    Fíjate que no suelo responder comentarios y hoy voy a hacer una excepción.
    Esta reseña me ha traído -como imaginarás- todos los (presuntos) mandobles de los/las amigos del autor; indignadísimos por la reseña negativa.
    Naturalmente la mayoría -no todos- ni habían leído el libro. Yo sí. La diferencia es que yo leo sin importarme quién ha escrito el libro-que por cierto me pidió el autor que lo leyera y me lo envió-, y opino como lectora. En facebook no he querido entrar a analizar nada pero aquí sí. El problema de este libro-y de otros muchos similares- es que, al ser una auto edición, suele ser para unos centenares de amigos/as que, naturalmente ya sabes que te van a arropar. Es decir, que va a ser extraño que te digan directamente lo que piensan del libro. Un libro puede querer transgredir, como este, en su diseño: el asunto es: salvo tus amigos de corazón, ¿quién lo va a estimar como una cosa transgresora y estupendísima en vez de decir-como yo- “córcholis, se lee fatal, no hay maquetación alguna y además los textos de la página izquierda no son legibles” ?
    Quiero decir que, al publicar uno se arriesga a tener otro tipo de lectores/as: no amigos, que digan lo que opinan sin más.
    He leído muchos libros así. Se me caen de las manos porque no consiguen hacerme entrar en la intención del libro, no alcanzan el objetivo final de “ser leídos” salvo por los amigos/s a los que me refería antes.
    Y eso, al autor le puede dar igual y contar con ello. Pero si me envía el libro debe saber-lo sabe, por cierto y es el único que ha aceptado la reseña- que yo no soy un aplausómetro.
    Los libros se escriben para ser leídos. Si no, no los publicaríamos, y hay que contar que muchos lectores/as pueden no ser amigos de uno.
    Es patético el mundo de los aplausometreadores, que, después de decir públicamente que la culpa la tengo yo, en petit comité dirán lo de “Bueno, Juan ya sabía que se arriesgaba a eso”.
    Allá películas. Yo voy a seguir haciendo reseñas desde la objetividad de lo que leo.
    Un abrazo, Amando.

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