Lo Inalterable. Apuntes sobre Fausto y Klemperer.

Pasar la tarde y parte de la mañana con primero las elucubraciones de un director y un poeta en el prólogo del Fausto, acerca de lo que quiere o no el público y de la función de los poetas, es de lo más clarificador. Y después asistir solo al comienzo-porque estoy en el comienzo- de las terribles dudas de Fausto acerca de su lugar en el mundo, termina por dejarle a una en la más entusiasmada de las admiraciones. Y eso, que- lo digo ahora- la traducción a veces me desconcierta porque en ocasiones busca la rima métrica- si puede adecuarla- y en otras no. Y sin embargo, ya ven, me gusta esa traducción.

El libro aparece en bilingüe y aunque yo no sé nada de alemán-estudie un curso y poco más- sí tengo diccionario y a veces busco y me divierto también de ese modo. Luego estuve leyendo a Klemperer, al que tenía abandonado y otra vez Alemania pero en esta ocasión el drama es real y trágico; también mefistofélico. Habla el autor en una ocasión de que ya no le permiten acceder a la sala de lectura de la biblioteca: por ser judío. Eso sí, le dejan estar en la sala de archivos. Leyendo ambos libros por turno, una se queda pensando en el alma humana, si lo prefieren en el espíritu humano. Un personaje imaginario se pregunta por su destino y siglos después en el mismo país otro personaje esta vez real se angustia por el suyo.
Al final todo es lo mismo: la eterna contraposición del Bien y del Mal, del deseo de otra cosa y de la desesperanza. Klemperer cree que no vivirá para ver el fin del Tercer Reich y Fausto se pregunta por qué no puede evadir su destino. Pero en ambos casos ya sabemos: bien Mefistófeles va a intervenir, bien el Reich inundará de odio a Europa.
Nosotros, desde lejos solo podemos asistir sobrecogidos a ambas tragedias.
Lo que nunca debiera ser excusa para no levantar la voz en el aquí y ahora y seguir deseando ser “otra cosa”.
En esto he ocupado el día. Creo que aprovechado, al menos me lo he pasado estupendamente. Los clásicos…
Ay, los clásicos, qué falta hacen. Al menos a mí. Por eso también he aprovechado para pedir dos libros a mi librería: el de Inma de la Fuente sobre otra clásica, intelectual y cultísima, como María Moliner, que por fin se ha reeditado, y las memorias de ultratumba de Chateaubriand, que vi anunciado por ahí hace días.
Cuando paso el día de este modo siento que he vivido. Porque aprender es vivir.

—-

*La foto es del libro citado  Fausto, de Goethe, uno de los dibujos de Barceló*

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Arte. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Lo Inalterable. Apuntes sobre Fausto y Klemperer.

  1. A veces la verdadera actualidad no está en las noticias del periódico, sino en los clásicos (Goethe lo es, sin duda), al fin y al cabo, lo clásico no es sólo lo que no pasa de moda, sino lo que de algún modo está siempre presente.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.