Ser “otra cosa”. Sobre Literatura y calidad.

Llevo días leyendo distintos libros a la vez, según las horas del día o el estado de ánimo. En mí es extraño leer un solo libro. A menudo estoy terminando alguno y mientras lo hago ocupo parte del tiempo en otros libros que  necesitan más reposo, es decir, que no se pueden leer como se dice vulgarmente “de un tirón”.

Estos días pienso con bastante franqueza la diferencia entre unos y otros libros. Esa diferencia que muchas veces no queremos reconocer por si nos llaman “elitistas”. Y sin embargo existe. Muchísimas veces, charlando con amigos usamos la misma  expresión cuando nos referimos a esa clase de otros libros: “es otra cosa”.

Ser otra cosa en literatura significa que nos referimos a la altísima calidad de una obra. Y que quienes leemos desde hace años reconocemos a simple vista. En una sociedad en la que pasan por obras geniales meros productos del marketing, es importante tener clara esa diferencia.

Nos puede gustar un libro, sentirnos atraídos por la historia, inquietos o estimulados; podemos cerrar con agrado el libro y decir que “está bien”. Que es un libro interesante, que sugiere, que hace pensar. Sí.

Pero ser “otra cosa” es cerrar el libro y sentir que tendrá vocación de permanencia. Que pasarán años y lo seguiremos recordando; nosotros y las generaciones futuras. Y saber diferenciar esto es de un enorme avance a la hora de poder juzgar algo que leemos.

Nos puede sentar fatal que nuestra propia obra no sea “reconocida” porque somos humanos, vanidosos, a menudo ególatras, y muchísimas veces no vemos más allá de los aplausos de amigos bien dispuestos. Pero si somos mínimamente decentes con nosotros mismos lo mismo que reconocemos “otra cosa” en otros escritores, tendremos que saber que nosotros no llegamos a eso.

Y no pasa nada por no llegar a “eso”, porque escribir no se escribe para llegar a “eso”, sino porque. Porque necesitamos contar mundos ajenos de la mejor manera que sabemos y con la humildad suficiente como para saber que la utopía del “ser otra cosa”, a menudo, en el noventa y nueve por cien de los casos es inalcanzable y a pesar de ello seguir trabajando la palabra.

Y no estoy hablando de ventas, ni de “éxito”, ni de fama, reconocimiento o salir en los medios o tener no sé cuántos premios. También aquí hablo de “otra cosa”. Hablo del temblor, el tiritar de la palabra cuando la leemos y nos trasciende, nos eleva, nos dignifica y nos alza en vuelo hacia otros cielos, otros mundos, otra manera de ver. Esa “otra cosa” que nos hace decirle al amigo “bueno, ahora estoy con los habituales”, cuando no la percibimos, o decirle “mañana te cuento, porque estoy leyendo algo que es DISTINTO”. Y lo es porque muertos nosotros, seguirá llegando a otras generaciones y las hará saber que hay otra forma de mirar y de ver.

Otra cosa. Sí. Eso que llamamos con propiedad: Literatura.

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*Este articulo salió originariamente en mi muro de Facebook.*

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Ser “otra cosa”. Sobre Literatura y calidad.

  1. Que bonita forma de describir la dura realidad de los que leemos y además escribimos. Y que difícil es a veces ser crítico de uno mismo.

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