Como me da la gana. Nota sobre lecturas.

Hace más o menos año y medio decidí que paraba. Me explicaré y con ello el título de este escrito.

Compro y me envían muchísimos libros. Voy a seguir comprando y sé que me van a seguir enviando. Hasta hace un año y medio aproximadamente guardaba un orden de lectura que diera una cierta regularidad al blog; de modo que hubiera una cierta alternancia entre libros que YO había decidido comprar y leer más adelante, libros que había comprado para leer inmediatamente y libros que se me enviaban y que sabía-una no es tonta- que el autor/a esperaba una reseña.

Cuando se envía un libro se envía para. Para que lo leas y para que digas “algo” de él. Lo hago yo y lo hacemos todos/as. Uno no envía un libro para que se guarde sin leer. Y como yo lo hago, sé lo que se siente cuando no hay salvo silencio.

El problema viene cuando muchos de esos libros no te interesan en exceso, para ser sincera. Es decir, que es el caso del “si no te importa, te envío mi libro a ver qué opinas”, pero no hay de antemano nada que indique que a mí “ese” libro me va a interesar. Hace un año y medio más o menos es rarísimo que diga que sí, que me lo envíes. Porque con honradez, muchísimos de ellos NO me interesan nada. Y no es despectivo, no es porque el autor/a se auto edite o proceda de editorial pequeña; yo también soy mediopensionista. Es que hay temas y géneros que no me apetecen, así de sencillo.

Desde ese tiempo a esta parte a mí me ha cambiado la vida: me refiero a cansancio y salud. Para mí la lectura y las reseñas que hago son una diversión personal; algo que me apetece compartir. Tanto lo que me parece-a mí- un desastre, como lo que encuentro magnífico. Y sin embargo…

Sin embargo me di cuenta de que estaba empezando a leer “por obligación”. Y eso me quitaba el placer de leer. Que estaba aceptando leer libros que sabía que no me iban a gustar- una ya sabe lo que le va a interesar más o menos a estas alturas de la película- y que sin embargo a la hora de ponerme a leerlos me aburría soberanamente y no era objetiva. No lo era porque ni era el estilo, ni el género, ni el modo, en el que yo entiendo la literatura.

Por eso, hace año y medio decidí que volvía. Volvía a leer como siempre , es decir, como a mí me dé la gana. Naturalmente hay un cierto orden en lo que leo, pero ahora no es alternativo, sino “lo que me apetece leer este mes”.

Y por eso es rarísimo que diga que sí, que me “mandes el libro”.  He leído mucho bueno al recibirlos. Y mucho malo. Mucha chorrada. Mucha tontería. Mucha boutade. Mucho quiero y no puedo. Y estoy mayor. Y me canso de leer libros que no me interesan.

Voy a seguir reseñando, leyendo, opinando con entera libertad. Nadie me va a venir a decir a los 58 años, leyendo desde los tres, a una media de sesenta libros por año, ni cómo se hace una reseña, ni con quién tengo que quedar bien, ni lo que tengo que leer. Pero eso sí: como me dé la gana.

Quería decirlo ahora para que quede claro a todos.

*Esta entrada se publicó originariamente en mi muro de facebook*

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.