Doris Lessing y la autocrítica. “Las cárceles que elegimos”.

Acabo de terminar Las cárceles que elegimos, de Doris Lessing. Un ciclo de conferencias que impartió en Canadá en 1985.

He leído algunos libros de Lessing, alguno auto biográfico y me pareció una inteligencia sólida, lúcida, brillante y a la vez con un sesgo ideológico que en mi criterio personal en ocasiones la hacía derivar su pensamiento por derroteros poco críticos para un intelectual.

Entendiendo su postura vital- de ser humano- y su desencanto – quizá muy justificado- con el comunismo y en concreto con las teorías marxistas que llenaron el siglo XX, lo que no termino de entender y en este libro es muy evidente, es su acriticismo cuando habla de las llamadas democracias occidentales.

Lessing aquí reflexiona sobre los temas que nos pueden llevar a no ser críticos con la sociedad que nos rodea y en la que estamos insertos, queramos o no. Explica cómo el grupo, la forma colectiva de pensar de la masa anónima puede llevar implícita la negación de las cosas más evidentes, o conducir al fanatismo. Explica también cómo gobiernos y grupos de Poder pueden manipular la información, y hasta las conciencias a base de datos falsos o de medias verdades. Y todo ello es interesante, constructivo y nos debería hacer reflexionar. Ahora bien: el problema es cuando para poner ejemplos “perniciosos” de esta índole, recurre a la Unión Soviética, a sus países satélite- estamos en 1985-, a Cuba y de pasada a los fundamentalismos religiosos que empezaban a descollar; pero casi pasa de puntillas por el Chile de Pinochet, la Nicaragua de Somoza, el Paraguay de Stroessner, o el Portugal de Salazar, por no hablar de la España de Franco. Y lo grave es que lo que ella llama “las democracias occidentales” queda como al margen de esto, porque aunque lo toca de refilón parece entender que como se “vota”, aquí no pasan esas cosas.

He “discutido” mucho con Lessing en este libro, estando de acuerdo con ella en muchas afirmaciones. Quizá lo que me sucede es que estaba pensando que, denunciando todas estas cárceles y pidiendo que se estudie el fenómeno de cómo podemos ser críticos con la realidad que nos imponen, Lessing no esta realizando la misma operación con su propio pensamiento crítico: y ello me parece una incoherencia.

De cualquier modo me gustaría recomendar el libro. Me parece inteligente, interesante y que abre vías de discusión que quizá son muy necesarias hoy.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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