Ingmar Bergman y la expiación. “Cuadernos de trabajo”.

Si yo fuera una intelectual respetable debería expresar que El Séptimo Sello es una obra de arte. Lo que sucede es que la intenté ver el año pasado y no aguanté media hora: me pareció un tostón. Supongo que eso me incapacita para adquirir respetabilidad, pero al menos digo lo que pienso.

Viene esto a cuento de que acabo de terminar Los Cuadernos de Trabajo de Ingmar Bergman. Un libro interesante y sugestivo para quien esté interesado-y yo lo estoy- en conocer más la forma de pensar y de trabajar de este cineasta.

Los cuadernos son las anotaciones que hacía a lo largo de la creación de todas sus películas. Sus dudas, retrocesos, avances, ideas que le aparecen, cambios, etc.

Aparte de los temas que trata.

Madre mía de mi vida y perdón por la expresión. El libro es muy sugestivo, lo digo de antemano. Entramos en la cabeza de un creador y vemos cómo funciona. Entramos en un mundo oculto que solo se deja ver luego en sus películas. Y entramos en una contradicción flagrante, porque Bergman expresa más de una vez en estos cuadernos que quiere hacer un cine sencillo, alegre, tranquilo, confiado. Y sin embargo.

Y sin embargo los temas que le preocupan están ahí con meridiana claridad. La culpa, el castigo, la expiación, el remordimiento, las mujeres que no hablan, que no pueden “decir”, los hombres asustados, fracasados, melancólicos, los dramas de violaciones, embarazos no deseados, y sobre todo: el Silencio. Para Bergman era absolutamente necesario expresar el silencio. La incomunicación de las personas. Muy a menudo se repite la frase sobre cualquiera de las escenas de sus películas: “ habla pero no se la oye”, “ mueven los labios pero no se escucha nada”.

Hay un profundo peso Moral en la ideación de su cine: una peso que le atosiga, y que de paso, atosiga a quien lee: el peso del pecado, de la culpa. Una se pregunta subjetivamente si la religión, le marcó de tal modo que terminó viendo, contemplando el mundo como un lugar en el que expiar el castigo milenario de no se sabe bien qué.

El libro es interesante. Ahora bien, al final cansa un poco tanta redención…a mí me parece que es un libro para quienes estén interesados en Bergman y en su cine; no para quienes “les guste el cine” meramente.  Conmigo ha conseguido dos cosas, una positiva y otra negativa: la positiva, que busque su autobiografía. La negativa: que decida no insistir con sus películas. En el primer caso porque me interesa la persona, en el segundo porque no me interesa su necesidad de expiación elevada al infinito.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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