Mario Vega. “Al umbral de las horas”. Sin dureza alguna…

En la dedicatoria que Mario Vega me hizo de su libro Al Umbral de las horas, editado por Valparaíso Ediciones, el año pasado, me decía una frase que me hizo sonreír “ deseando que no los juzgues duramente”. No conocía de nada al autor; me acerqué a la caseta editorial y vi que firmaba. Compré el libro: me suelen interesar los títulos de esta editorial.

No los voy a juzgar duramente, sino todo lo contrario porque Mario Vega ha escrito un poemario muy estimable. Un poemario con ritmo, cadencia y musicalidad. Un poemario con una estructura coherente, dividido en tres partes, en las  que va desgranando temas como la memoria, el recuerdo de la juventud, el paso del tiempo, y sobre todo ese quedarse “en el umbral” para apresar el tiempo que huye.

Es un poemario pleno de música: lleno de acordes, riquísimo en metáforas, simbologías, recursos estilísticos que domina, por ejemplo el hipérbaton o la anáfora, la enumeración, el encabalgamiento. Esos recursos que hoy en general los “poetas”  desestiman porque “lo importante es sentir”…

Hay una nostalgia implícita en estos versos, una sensación de “ubi sunt” muy perceptible desde el primer poema, “el puente”, al último, precisamente titulado “epílogo”. El poeta siempre nos aparece en un presente que recuerda, en una búsqueda incesante de juventud, de amigos que marcharon, de paisajes que no verá más o verá con otra mirada. Siempre por tanto “en el umbral” del tiempo; de “las horas”.

Como verá el autor si me lee, en este caso nada de dureza: al contrario; recomiendo este poemario muy sinceramente.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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