Sobre viajes y lecturas. Chateaubriand y el Paso al Noroeste.”De lo que se entera una”…

Ayer leyendo a Chateaubriand pensaba en una frase muy vulgar: “de lo que se entera una”. Y asociaba libros. A ver, resulta que hace año y pico leí a Shackleton, su libro “SUR”, y anteriormente leí  “El viaje de Shackleton”, con ilustraciones y comentarios de William Grill.  Y en ambos libros se habla claro del Paso al Noroeste. A mí este tipo de libros de aventuras polares, de espacios abiertos, de vidas al límite siempre me han interesado mucho. Por eso me acerqué a mi librería hace unos días para llevarme el libro de Jesús Marchamalo “la conquista de los Polos”.

Tengo también sin leer aún –le tocará pronto ya- el libro de Javier Cacho “Shackleton, el indomable”. Bien, estas son las referencias que me llevaban ayer a asociar. Porque resulta que Chateaubriand durante unos años abrigó la esperanza de hacer “el paso al Noroeste”; contrató medios para ello, se dirigió a Terranova incluso, estuvo intentándolo todo hasta que le convencieron muy a su pesar de que aquello no tenía sentido. Dice nuestro francés que fue a ver a un tal mister Swift: ” me dijo que yo no podía emprender de buenas a primeras , y solo, sin ayuda, apoyo ni recomendación para los puestos ingleses, americanos y españoles, por donde me iba a ver obligado a pasar un viaje de tal envergadura”.

Total que le disuade y a cambio Chateaubriand se interna en el inexplorado y nuevo territorio americano: tiene contacto con los indios, convive en algunos poblados, etc. Y aquí asociaba yo con todo lo anterior: cuando escribe sobre este territorio aun virgen y ya asolado por invasores de un país y otro, cuenta las costumbres de sus primitivos pobladores, se lamenta de la pérdida de estas, del progresivo abandono de sus lenguas nativas, etc, pero sobre todo tiene una curiosidad natural, un deseo de aventura, un vitalismo de ir más allá  que tenían los protagonistas de los libros que antes he comentado. ¿Qué hace que el territorio inexplorado, lo no conocido, lo arriesgado, llame tan insistentemente a determinadas personas?…no me podía imaginar a Chateaubriand en estas condiciones : queriendo ir al “Noroeste”, o internándose a caballo en medio del territorio americano.  Y de ahí la frase vulgar que titula este escrito: “de lo que se entera una”…

No sé qué nuevas sorpresas me esperan con este francés tan culto, tan activo, tan inteligente y que además no podía parar quieto. Pero sus memorias desde luego son una delicia.

  • Este escrito fue publicado originariamente en mi muro de Facebook*

 

 

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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