Faros en la niebla. Reflexión sobre Chateaubriand y “memorias de ultratumba”.

Pensaba ahora qué curiosas son estas cosas de leer. Resulta que cuando empecé a Chateaubriand, al ser un “tocho” de 1372 páginas, comenté por aquí que lo leería junto a otros libros. Pensaba yo en una prosa que quizá me iba a cansar un poco y que iba a tener que alternarla con obras más ligeras, para entendernos.

Y en parte estoy alternándola con la de Simic. Sí. Pero resulta que solo estoy leyendo eso. Es decir, que o leo  a uno o leo al otro. Pensaba yo que me iba a cansar y sin embargo estoy encontrando tantas reflexiones, tanta vida, tanta profundidad, tanta elegancia y sobriedad narrando y a la vez tanta amenidad que, llevo 505 páginas en apenas una semana o así. ¿Sabían que Chateaubriand decidió escribir “El genio del Cristianismo” no porque se “convirtiera- aunque era creyente- sino como homenaje a su madre: porque se sintió culpable de haberla dejado sola en la muerte, los últimos años de su vida, después de haber estado encarcelada por los revolucionarios franceses?…la vida es curiosa. Quiero decir, la vida personal, la intrahistoria que decía Unamuno.  Cómo cambia la vida de alguien por una decisión determinada. Antes de ese libro  había escrito el “ensayo sobre las revoluciones antiguas”. Del que dice: “ Yo mismo exageraba mi culpa. El Ensayo no era un libro impío, sino un libro de duda y de dolor. “. Añade que este nuevo libro no nació de una “conversión” sino “del corazón”.

Curiosa historia personal. Me ha dejado pensando e incluso como siempre asociando lecturas. Hay libros que nacen de pronto, como necesidad, quizá como expiación, me acordaba de las “Confesiones” de San Agustín, por ejemplo.

Y luego claro, sus valoraciones literarias…curiosas y que describen el siglo XVIII literario de una sutil manera; ahí en una foto les  dejo lo que opina. Creo que lleva razón: fue justo el intervalo entre lo que moría y lo que estaba naciendo. Y por otra parte su continua referencia al futuro, a si sería leído, el miedo a no ser “inteligible”: ay; me gustaría decirle que sí, que sigue vivo. Que en esta casa de Madrid, del siglo XXI, hay alguien que enciende una lámpara y lo acompaña cada noche en sus devenires. Cuando lo comento en voz alta, siento que su silueta sonríe y se tranquiliza.

Yo no sé si esto que cuento tiene mucho interés pero me apetecía compartirlo. Hay lecturas que marcan en una vida, de modo significativo. Me sucedió con Los Episodios, de Galdós, me sucedió con Rayuela, me sucedió con El Ultimo Verano de Klingsor, de Hermann Hesse. Y con Chateaubriand. Son como faros en la niebla, cada uno a su modo, para iluminar tiempos oscuros.

*Este artículo ligeramente modificado apareció originalmente  en mi muro de facebook *

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Faros en la niebla. Reflexión sobre Chateaubriand y “memorias de ultratumba”.

  1. Me encanta esta libertad tuya tan, tan… libre.

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