John Ruskin al hilo de un aniversario. «Mañanas en Florencia»

Por esas casualidades no buscadas que tiene a veces la vida, termino el libro de John Ruskin, Mañanas en Florencia, a pocos días de que se celebre el doscientos aniversario de su nacimiento; ocho de febrero de 1819.

Me acerqué al libro sin conocer nada del autor, pensador, ensayista, creyente, casi místico y culto, muy culto. Eso sí; en su obra se advierte una tonalidad-por decirlo con término pictórico, subjetiva y de aficionado al arte que no casa demasiado bien con el rigor del dato ni la atribución de obras.

Lo tiene que admitir en el último capítulo de sus mañanas. La sexta mañana. Una excusación por cierto bastante lamentable porque no es modesta, sino un mantenerla y casi no enmendarla. O así me lo ha parecido a mí.

Ruskin en los capítulos anteriores nos hace una bella descripción de distintas obras pictóricas y escultóricas de la ciudad de Florencia, en las que notamos en primer lugar su admiración por Giotto, en segundo lugar su valoración de lo natural, lo creado sin artificios, y su repulsa a las mixtificaciones, restauraciones y nuevos ornamentos de obras antiguas y en tercer lugar y lo que es el tema central de su libro: su idea de que la Belleza es creada por la fé. Es decir: el cristianismo crea arte bello porque es cristiano. Afirmación absolutamente discutible desde el punto de vista artístico y fácilmente refutable, pero esto es la reseña de un libro y no la objeción de las ideas de Ruskin.

El libro es muy interesante. Es denso, requiere la atención del lector/a a pesar de que utiliza un lenguaje sencillo pero al estar imbuido de una filosofía apriorística, quiero decir: de una tesis a demostrar, hay que leerle con atención para no “perderse».

A mí me ha parecido un interesante libro, con ideas de calado, con temas muy sugerentes: el artificio en contra de lo natural, el trabajo artesano y el trabajo de ornato, lo primigenio del arte y lo elaborado del mismo. He dejado aparte sus ideas sobre lo que es el arte porque no son las mías pero eso no quita para que recomiende el libro a quien interese el arte y Florencia.

Eso sí: las fotografías en blanco y negro son espantosamente malas en la reproducción. Se agradecería más cuidado en ese tema. No se distingue casi nada.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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