Nosotros, impulsivos lectores/as

Al hilo de una pregunta en Facebook que hice en mi muro sobre cómo leen mis habituales comentaristas, estos tuvieron la generosidad de comentar sus formas de lectura y salió un hilo interesante y ameno. Y al hilo de ello escribí esto que les traslado, ligeramente modificado para el tono de esta bitácora.

Buenas noches. Oye me ha encantado leer cómo leéis; es curioso, y yo también soy curiosa, quiero decir cotilla…Pero me ha divertido mucho: parece que leemos por impulsos, que mezclamos géneros y que la poesía nos requiere más atención y que la mezclamos. Un poco como si no pudiéramos “leerla de una vez”…

Bueno y ahora me podéis decir, oye, mona, y ¿tú, cómo lees?…

Ay, mucho preguntar y resulta que soy un caos aunque no lo parezca. Bueno, todos sabéis que tengo una Torre de lecturas pendientes. Digamos que la Torre está como dividida entre lo que compro, lo que me mandan amigos o se lo compro, y además entre lo “nuevo” y lo que “tiene tiempo”, porque en su momento lo compré o me lo mandaron pero no era para ponerme ya. Y suelo alternar entre unas cosas y otras. Aunque cada vez más me dan “arrebatos lectores” y pum, cae uno que compré hace cuatro días.

Entre géneros. Me encanta la biografía, el género memorialístico, los epistolarios de escritoras/es, me gusta mucho el ensayo sobre arte y literatura, me gusta la novela pero me cuesta trabajo que realmente me guste una novela., me pasa con ellas-digo muy en general- que inmediatamente le veo las influencias, los postizos, las junturas. Me gusta más la novela-ensayo, por ejemplo, siempre que el autor/a no se me ponga pedante. El cuento…ay el cuento…me gusta el cuento largo, el cuento que cuenta. No me gustan nada los micro relatos, me aburro una barbaridad, ni los aforismos. Y sobre la poesía…he leído muchísimo de joven, y hoy en día me cuesta mucho no encontrar  imitaciones baratas,  sinceramente. Ahora, cuando encuentro Poesía de verdad, la disfruto muchísimo. Ah y una frivolidad: me gustan mucho  en las biografías por ejemplo los relatos sobre  aventureros, expediciones, como lo que estoy leyendo de Javier Cacho sobre Shackleton, eso sí: como me empiecen con tecnicismos, fechas, datos de “eslora”, o cuántos caballos llevaban-en alguna cosa sobre la conquista del Oeste-, me lo salto. No me gusta pero nada los escritos-sean novelas, cuentos o poesía- que se escriben “para demostrarme algo”. Me da la sensación de que me toman por idiota: el tono del “ahora yo voy  y  te lo explico”, o “si no piensas así es que eres idiota”, no lo soporto. De más está decir que no he leído un libro de auto ayuda en mi vida, ni los de “cómo ser feliz”, “ qué debes hacer para…”

Bueno, oye, que me lo he pasado pipa leyendo lo que me habéis contado. Al final va a ser verdad que somos impulsivos, caóticos, mezcladores…majaras lectores/as.

Esta noche me voy con Shackleton a la Antártida.  Me gusta mucho el tono de Javier Cacho en el libro: por así decir, es un tono “para todos los públicos”, divulgativo, entretenido, ameno, sin caer en la detención pormenorizada de detalles para expertos.  Y todo  eso hace muy atractivo el libro. Cuando leí las memorias de este explorador hubo partes del libro que me cansaron bastante: “Sur”, se llaman, y a veces me hartaba la descripción de los diez días con el picolet atravesando una cornisa de hielo, creo que me explico. Me salté páginas de tecnicismos así que para un lector común eran cansinos.

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Y ahora añado para los lectores/as de este blog: Y usted, ¿cómo lee?…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Nosotros, impulsivos lectores/as

  1. Soy el caos y el capricho personificado como lector. No me importan tanto como a ti las cuestiones de influencias literarias, quizá porque mi bagaje lector sea mucho menor que el tuyo y asuntos sobre los que ya escribieron otros autores del pasado, me son desconocidos o no tan manidos.
    Pido a un libro que me atrape, pero que me emocione y que me haga pensar. Los textos que me abren un ángulo nuevo sobre algún asunto me parecen fascinantes.
    Creo profundamente que ninguno tenemos la verdad absoluta y que la mayoría de opiniones o ideas sobre casi todas las cuestiones atesoran algo de certeza. Hay más matices de lo que a primera vista suele parecer.
    Me gusta la novela, me gustan los diarios, la poesía me seduce, pero necesito para leerla bien de un silencio y una paz interior que en demasiadas ocasiones no están próximos a mí.

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