Saramago, los cuadernos y los herederos. «El cuaderno del año del Nobel».

Para hacer la reseña de  “El cuaderno  del año del Nobel”, de José Saramago, quiero empezar por copiar las palabras que escribí en Facebook esta tarde antes de acabarlo y después hacer alguna valoración más. Titulaba mi reflexión “Saramago, una cuestión de credibilidad”. Y decía esto:

«A ver si yo me sé explicar. Porque lo que voy a decir puede levantar suspicacias. Me está encantando el libro de memorias de Saramago. Lo que dice, cómo lo dice. Ahora bien: me está pareciendo una reconstrucción post cuaderno. Muy a menudo como se puede ver en esta foto que pongo, Saramago alude a un artículo suyo y después inmediatamente aparecen las comillas de algo que dijo en otra parte. Es decir, que una que lleva bastantes diarios leídos, lo que piensa es que Saramago en el cuaderno meramente alude al artículo que hizo en otros sitios, a las palabras que envió a alguien etc, y “a posteriori” estas palabras se han incluido en el cuaderno. Y acepto pulpo como animal de compañía, pero me gustaría que se hubiera dicho. Puede que me equivoque, pero me suena a eso.

Aunque lo que dijo sea interesantísimo, en muchas ocasiones no lo dijo en el cuaderno sino en otra parte y se ha añadido para que el lector lo lea.

Y no pasa nada, pero se debería haber dicho.

Para muestra esta foto. Y si me equivoco pues pido  excusas, pero me suena rarísimo que se explique que se han escrito unas palabras para “un catálogo” y Saramago se haya tomado el trabajo de copiarlas en su cuaderno. Creo que me explico. Me suena a aprovechar las alusiones del cuaderno para hacer un centón de esos textos. Que son muy interesantes, pero que no están en muchos casos-a mi entender- en el cuaderno a tiempo real”.

 

 

 

 

 

Esta es la primera valoración  que tengo que hacer del libro: este cuaderno es una “re-construcción”, es decir, una transcripción de lo escrito por Saramago pero con añadidos a posteriori.  Me pregunto por qué no se ha dejado el cuaderno  tal cual y se ha citado simplemente los textos aludidos en anexo. Me ha producido una sensación de engaño. Vamos a ver: ¿copia Saramago su discurso de Estocolmo en dicho cuaderno?…y si no lo copia, ¿por qué se añade ?..y si lo copia, puesto que es texto conocido ¿por qué no se añade como anexo?…

No me gustan nada estas “cositas” de los herederos de los escritores. En el prólogo se dice que “”el volumen se presenta tal como José Saramago lo dejó escrito”. Y yo, como lectora, ¿tengo que creerme que el autor copia textos de catálogos, transcripciones de prólogos a autores etc?…otra cosa es que se hubiera dejado lo que el autor escribió, y como digo en apéndice se añadieran los textos. Porque estos están todos entrecomillados. Transcritos. ¿Por él?…pues puede ser, y puede que me equivoque y si es así pido mil perdones, pero cuela mal y canta mucho.

Dicho esto, yendo al libro en sí es interesante en lo que aporta de novedad documental, en sus valoraciones-muchas proféticas- sobre el mundo cultural y político que le rodeó, en sus opiniones sobre literatura-menos mal que a las conferencias que dio, se les llama conferencias, en vez de intercalarlas…-, y añade una visión más personal del escritor. Muy interesantes sus reflexiones en el artículo “El narrador omnisciente es el autor”, por ejemplo.

 

Saramago siempre me interesará,  he disfrutado de su inteligencia lúcida, de su claridad intelectual, pero no puedo  evitar pensar que he leído un “centón escogido” por los herederos de lo que debió ser un diario mucho más breve como tal.

No obstante, lo recomiendo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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