Una lección de ética. Joan Margarit. «Para tener casa hay que ganar la guerra».

Lo necesario de este libro de memorias de Joan Margarit no es conocer cómo el Poeta llegó a saber qué era y cómo atravesó su infancia y juventud, sino la lección que representa.

Aunque ello sea un aprendizaje para el lector. Lo  necesario de este libro está en el resumen de la frase final; que, sí, me voy a permitir desvelar porque los lectores/as de Margarit van a disfrutar lo mismo el libro: “Había ganado la paz”.

Margarit gana la paz mediante la comprensión de sí mismo, la lucidez sobre el ambiente que le rodea: la España de posguerra, el análisis del miedo. Ese miedo a veces indeciso- no se sabe exactamente a qué se  tiene miedo- pero que él resume en la necesidad de aislarse en su interior para reconocerse en sí mismo.

Así el paisaje que atraviesa Margarit, desolado y oscuro de seres medrosos, de medias palabras, de resentimientos terribles- sus padres- contra la vida , de vulnerabilidades difuminadas, se va erigiendo en una atmósfera que impregna la lectura desde el principio.  No hay paz para los vencidos.

A no ser que hallen en su fortaleza, en ciertos paisajes exteriores que llenen de Belleza y contengan el mundo, aislándolo de la grisura predominante la necesaria integridad para encontrar su propio camino.

Esto es lo que nos narra Joan Margarit en “Para tener casa hay que ganar la guerra”. Desde sus experiencias de niño y el descubrimiento de la soledad al aire libre, hasta su adolescencia y sus dudas, su necesidad de permanecer lejos-el Poeta siempre es un extraño a los otros- para estar consigo.

Un ordenamiento del caos, en el que entran en batalla el sentimiento con la lucidez. Pintar la negrura de un ambiente familiar arrasado por el conocimiento de la no pertenencia, es decir, de la exclusión,  en el caso de los padres, a la España Triunfal, destilar la amargura, y hacerlo con la piedad que Margarit lo hace, a pesar de su firmeza al explicarlo, ir silueteando cómo se van asentando en él tanto dudas como certezas, tanto elecciones éticas como decisiones personales para concluir justo en el instante en el que, efectivamente se gana la Paz, es lo que Joan Margarit nos narra en estas bellísimas memorias.

En los tiempos oscuros en los que vivimos, que un Poeta se pregunte cómo llegó a ser quien es, es también una lección de ética.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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