Librerías. Algún apunte.

En este libro del que veis las dos fotos y en otros similares a él aprendí yo muchas poesías que, luego recitábamos en mi casa. Esto viene a cuento de los sucesivos escritos que vengo leyendo de la “muerte de las librerías”, de los cierres cada vez más frecuentes y más preocupantes.

Se dan muchísimas razones. Yo creo que todas acertadas, desinterés de las nuevas generaciones, competencia de amazon, falta de ayuda a la red de librerías, temas económicos. Todo eso es verdad. Y sin embargo.

 

 

Sin embargo yo creo que ir a una librería se aprende en casa. Admito que puede haber excepciones, hablo en general. Ir a una librería con frecuencia y asiduidad y comprar libros no se aprende porque se hagan campañas de difusión lectora, ni porque en las escuelas te digan que tienes que leer, ni porque dos veces al año a los chavales los lleven a la biblioteca nacional-cosa que si tienen 17 años muchos aprovecharán para tomarse el día festivo y una vez “desembalados allí” escaquearse en cuanto pueden y largarse-.

A ir a las librerías se aprende si desde que eres pequeñito en casa van contigo a una, como si fuera una fiesta o un regalo. Si hay libros en casa y se lee habitualmente-en voz alta: no que mamá o papá se pongan a leer  y te digan “vete a jugar”-, si te leen cuentos antes de dormir , si inventan cuentos para ti.  Si te piden que “les acompañes” a la librería, porque “vamos a elegir libros”, si te dejan una vez que entres que cotillees en la sección infantil, y no les importa que les pidas dos libros en vez de uno y se lo compras y te alegras con ellos. Y les preguntas luego si les ves  leyendo “ ¿qué tal, te gusta?, luego me lo dejas a mí”.

Quiero decir con todo esto que a un chaval de quince años que no tiene costumbre en casa de que se lea, ni de frecuentar librerías,, ni cosa parecido, no le vas a convertir en lector de repente.

A lo que voy: los lectores/as de siempre no necesitamos “campañas”: es más, muy  menudo, al menos en mi caso, nos sentimos dolidos cuando se acusa en genérico de que “las librerías cierran porque no hay lectores”. No: las librerías cierran porque no hay Nuevos lectores.  Y no hay nuevos lectores porque aparte de los temas puntuales de los que ya nos lo sabemos todo, no hay lecturas ni estimulo en donde radica la primera educación lectora: en la familia.

Yo compro e-book. Muchos. Pero como yo, otros buenísimos lectores/as vamos a librerías, compramos en librerías, nos paramos en las librerías y no nos ponen una cama en ellas de casualidad: aunque en alguna tenemos hasta sofá.

Digo esto y ya me perdonáis porque cada vez que leo o escucho lo de que “las librerías cierran por culpa de los lectores/as”, me siento dolida.  Llevo leyendo y comprando libros y regalándome libros desde los tres años. Y no estoy por la labor de que me metan en el saco de culpas que no son mías.

Quería decirlo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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