Cercanía lectora. Eloy Tizón, Jordi Doce y algunas reflexiones.

Decía hoy Alex Chico en un comentario en facebook a propósito de libros que está leyendo que, a veces, esos libros se interconectan entre sí, y como que se complementan. Le decía yo que sí y que eso es muy sugestivo. Y pensaba –sin decirlo- en lo que me anda pasando a mí estos días leyendo a la vez a Jordi Doce y Eloy Tizón, de los que pongo unas fotos de muestra. Es curioso pero esa sencillez que parecen buscar ambos, a la vez que el no perder ese “aire” que dé vida a la narración  me parecen complementarios. Y después de eso, leo un artículo de Muñoz Molina sobre Galdós en el que defiende precisamente eso, la cercanía.

Ay, la cercanía. La sencillez. La falta de engolamiento, la ausencia de pomposidad: lo que yo llamo la ausencia de “bambolla”.  Y se puede ser cultísimo y escribir con elegancia, sobriedad, pero caramba…si falta la cercanía, si falta la sencillez, solo tenemos un arsenal de palabras que nos distancian de lo que leemos. Al menos me distancian a mí. Me sucede igual con las personas: conozco mucha gente muy culta, sí, que sabe…hay que ver todo lo que sabe por diox, y a la vez parecen témpanos de hielo. Y qué queréis que os diga, prefiero que no me llenen de una sabiduría helada que solo me da frío.

La cercanía en los libros no se trata de que el libro sea intimista. O al menos no de que lo sea en el sentido de “contar sentimentalismos”. Es otra cosa.  Es una manera de contar, sea en novela, en relato o en artículos en la que el lector pueda acercarse al mundo personal narrado, sentirse parte de él. Hay una serie de muy buenos escritores-no lo pongo en duda- de los que una sale con la impresión de que nada de lo allí tratado nos afecta: aunque nos esté relatando algo muy actual o muy cercano geográficamente. Por decirlo así: hay escritores hielo y escritores cálidos. El artificio verbal no basta para hacer un buen relato, una buena novela, una buena crónica, un buen artículo. Si leemos algo y al finalizar nos olvidamos de lo leído, si en el curso de la lectura sentimos que no nos atañe lo que se relata…no estamos más que ante joyería verbal; brillantísima pero vacía.

Eloy Tizón. «Herido leve» Refiriéndose a Mark Twain.

 

 

Jordi Doce "curvas de nivel"

Jordi Doce «Curvas de nivel»

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.