Max Aub: el júbilo del presente. «Yo, vivo».

He leído varios libros de Max Aub con diferente opinión sobre ellos,  su Diario me causó una extraña sensación, sus cartas con Aleixandre me agradaron mucho.

No he leído su obra más importante, los volúmenes sobre la Guerra incivil y, para ser sincera, no creo que los lea. No por falta de interés sino porque me echa para atrás su extensión.  Tengo el libro que escribió sobre Buñuel. Hojeado, no leído completamente. Con esto quiero decir que mi relación con su lectura es un poco dispersa.  Hace más de un año, creo que dos, compré un librito muy pequeño que es el que vengo a reseñar; dice en la contrasolapa que fue escrito entre 1934-36, y me apetecía leer algo que no tuviera el aroma de la guerra.

Yo, vivo, que así se llama, es un libro en prosa. Y es un delicioso libro; lírico y con un lenguaje poético que recuerda muchísimo el Modernismo y el juego verbal de un primer Juan Ramón: no el Juan Ramón impostado de mas adelante, sino el de la palabra justa y bella que se complace en el significado y a la vez en la belleza del signo.  En este libro, Aub en pequeñas escenas nos relata la historia de amor de Enrique y Matilde, y lo hace  con una sensibilidad gozosa, llena de aciertos visuales, con una cadencia musical en muchos párrafos que podrían constituir por sí mismos un Poema, y con un significado tan alegre, tan celebrante de la vida, del encuentro amoroso, del presente en alborozo, de lo que llamaría Jorge Guillén el embeleso del instante, que llega a las mejores expresiones poéticas en prosa del castellano.

Todo el libro es una fiesta, metáfora, símbolo, metonímia, aliteración, expansión del significado. Todo contribuye al claror del momento.  Capítulos –breves escenas en realidad- como la del baile, o la del amor, o la que inicia el libro con el despertar, son de lo mejor que se ha escrito en nuestro idioma poéticamente hablando.

Al acabar el libro, pensaba con tristeza en otros libros leídos de Aub. Toda esta alegría, toda esta plenitud, se la llevó la guerra.

Pero nos queda poder releerlo, y pensar que, por un momento el aire era tan nítido como este libro.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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