Isabel Araya. Sorteando los miedos. «Primeras reliquias».

Este libro es uno de esos que compro  un poco por intuición, sin conocer nada del autor, en este caso autora. Con estos libros a veces me ocurre que después me arrepiento y me llamo impulsiva.  Tengo fiascos notables en este sentido. Sin embargo esta vez acerté. Lo compré en la librería Los Editores, de la calle Gurtubay y por así decirlo fue un añadido a otros que me llevé.

 

 

 

 

Isabel Araya, a quien yo no conocía ni conozco de nada es hija y madre de escritores y nació en Chile en 1941. Este libro que comento tuvo una primera autoedición y ahora después de los años lo publica la editorial Hueders.

 

Primeras reliquias es un libro autobiográfico  basado en pequeñas estampas poéticas, de sentido melancólico, con un deje de nostalgia muy acusado, un lenguaje muy estilizado y sugerente, que a mí me recuerda a veces  a la Ibarborou de Chico Carlo, y de otras semblanzas también de este tenor, o a la prosa delicadísima y suave, estilista, de un Gabriel Miró, por ejemplo. Un tono Modernista suave, que remite a otra época y en el que la autora toma prestado un nombre ficticio para rememorarse a sí misma.

Está lleno de aciertos semánticos,  “Las madejas de lana cierran sus alas para descansar enjutas en un sillón”, “risa abierta y entonada”, “traje de dos piezas de colores pacientes”, por citar algún ejemplo que visualice el tono lingüístico.

 

No pretende este pequeño libro- 92 páginas-, ser nada más que lo que es; la propia autora en el prólogo dice que “algunos temores me paralizan al escribir y además mi vida me parece demasiado conocida por mí. Lo mío es mío y lo prestado deja de serlo al incrustarse en mí.

Sorteando los miedos entrego estos relatos”.

 

Y yo creo que ha hecho muy bien en sortear esos miedos pues son una delicia.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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