Virginia Woolf y Julia Stephen : sobre el enfermo y sus cuidados.

Que yo venga a comentar que el pequeño ensayo de Julia  Stephen Notas desde las habitaciones de los enfermos, me ha parecido casi más delicioso que el de su hija Virginia Woolf, Estar enfermo, puede parecer curioso porque a quien conocemos como escritora es a esta última.

Pero todo tiene su explicación. Verán, el volumen que edita Alba, bajo la traducción de María Tena y los prólogos de Hermione Lee para el escrito de esta y de Mark Hussey para  Julia, se inicia  con el ensayo de Virginia Woolf. Y después como complemento se puede leer la otra cara de la moneda.

El ensayo de Virginia Woolf es, como toda su literatura, una introspección, pero en este caso a ratos bastante humorística, desenfadada y amena sobre lo que significa estar enfermo. Es cierto que no puede evitar-porque va en sus raíces de escritora- dejarse llevar por la necesidad de divagar, analizar y describir, y a la vez el tono es despreocupado, lleno de descripciones visuales perfectas-la luz de la calle desde la cama, por ejemplo- y de un humor que lleva a la carcajada: por ejemplo cuando se pregunta por qué nadie ha escrito una novela con el tema de la gripe.

Es un texto ligero, bien humorado, a veces un poquitín melancólico pero teñido de bonhomía.

Ahora bien, el texto de Julia Stephen  es una delicia de realismo, empatía, humanidad, ternura y generosidad. Ella fue enfermera no profesional, claro, pero  ejerció de lo que hoy diríamos “cuidadora” no solo con su familia sino con amigos y con gente necesitada; esto le dio algo importante: experiencia y capacidad para ver cómo NO se debe tratar a los enfermos cuando se les cuida y cómo hay que obrar en casos prácticos.

Y lo cuenta con una humildad y una firmeza y una falta de solemnidad que dan ganas de ponerlo de manual en algunos sitios para que se tenga en cuenta. Lo que dice por ejemplo-no es cita textual- sobre las visitas a los enfermos acerca de que si el enfermo está dormido lo que debe hacer el visitante es IRSE y no molestar, es de aplauso.  Por citar un caso. También es muy curioso e interesante ver los usos que en su época recomienda para determinados remedios de malestares leves. Cataplasmas y similares. Es en muchos aspectos un ensayo costumbrista que resulta muy interesante.

 

Un libro delicioso, decía, y que deja un muy buen sabor de boca: más aún si la traducción es una recreación, es decir, una verdadera inmersión en el lenguaje y estilo de estas dos autoras, de manera que no pensamos en ningún momento estar leyendo una traducción sino a ellas dos. María Tena ha conseguido hacernos llegar todo el riquísimo contenido expresivo de ambas con la misma delicadeza, elegancia y humor conque ellas mismas lo escribieron.

Un libro que recomiendo de corazón.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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