«Referencial». Ignacio Ferrando y el punto de fuga.

Hace unos días molestaba yo a Ignacio Ferrando en privado para expresarle mi idea de que en su novela “Referencial”, editada por Tusquets, lo importante no era el argumento sino lo que estaba por debajo de ella. La idea de la novela, para entendernos.

Esta es una novela difícil para el lector/a que quiera algo ligero de leer. Y es una excepcional novela para lectores que, como yo, queramos leer textos que nos lleven a reflexionar.

En ella a través de la figura de un pintor semi fracasado que regresa a dar clases a la universidad, se nos plantean preguntas fundamentales en la creación artística.

Se nos hacen esas preguntas mediante un arriesgadísimo juego de espejos y concordancias, tanto artísticas como personales que lo que están proponiendo a quien lee es la pregunta de si el Arte tiene posibilidad alguna de salir de su propio círculo de referencia y ser original.

No original en el sentido que lo pensamos todos: novedoso. Porque hay arte novedoso que al cabo de décadas se ha convertido en clásico, sino original en el sentido existencial del término: es decir, si hay posibilidad real de que un artista se convierta en un Creador.

Un Creador es quien crea desde su propio vacío. Desde el desprendimiento de cualquier raíz que lo ate a un mínimo modelo. Por pequeño que sea.  Quien halla el punto de fuga para hallar su propio destino que lo saque del sistema Referencial en el que está inscrito.

El libro de Ferrando es un continuum recurrente que crea en el protagonista del libro una necesidad exhaustiva de comprobar y comprobarse que no hay nada “fuera de él”. Fuera del arte ya creado. Y no hay nada porque no se halla el instante de elección absoluta para escapar de la referencialidad.

 

Podría escribir aquí acerca de las numerosas coincidencias- correspondencias que establece Ferrando no solo en el Arte sino en la vida y comportamiento de sus personajes: ellos tampoco son capaces de salir del círculo salvo con las decisiones más drásticas que tendrá que descubrir el lector/a de la novela.

 

A mis lectores/as les digo: estamos ante una de las más arriesgadas propuestas de pensar- repensar el arte en esta lectura. Y el riesgo de lectura compensa: para mí una de las mejores novelas de la década  en nuestro país.

He leído otro libro de Ferrando: La quietud; excelente. Con Referencial en mi modesto criterio Ignacio Ferrando se ha consagrado   no sólo como escritor sino como Creador de pensamiento.

Léanlo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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