Herta Müller. A propósito de un ensayo sobre el lenguaje.

Leyendo el libro de Herta Müller Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío, se me ocurre esta pequeña reflexión antes de acabarlo y hacer reseña, precisamente a propósito del ensayo que da título al libro.

 

Habla en él de cómo las palabras para ser precisas tienen que tener un nuevo significado. Un significado que es como una trampa del lenguaje para atrapar otro sentido: el sentido real de lo que no se puede decir literalmente. Y pone varios ejemplos: el de la nieve; que su madre aguantó mientras era deportada y que ella y su madre sufrieron mientras huían de Rumanía. Su madre en esa ocasión dice “siempre la misma nieve”. Y la frase adquiere un sentido metafórico para referirse a lo indecible. Y la segunda parte de la frase se refiere a las circunstancias similares de ella: los interrogatorios en Rumanía y el interrogatorio en la Alemania libre : sale el tema de la nieve, y ella dice la frase y el funcionario no entiende nada y entonces sale la frase de natural; la segunda: “ y siempre el mismo tío”. Siempre la misma incomprensión, inquisición. Es decir: las frases que adquieren un sentido distinto que reflejan en sí mismas una situación determinada a la que no hace falta explicar nada más porque la frase lo resume todo. He pensado, claro, en lo de “después de Auschwitz” cómo escribir, o en lo que decía Rosa Chacel sobre lo Indecible. ¿Cómo aludir y encontrar las palabras?; y ella, Müller, habla por eso de las trampas del lenguaje, de cómo se empecinan las palabras en adquirir un sentido, de cómo buscamos ser precisos y de cómo cuando no somos precisos encontramos la expresión justa que define lo que queríamos decir.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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