Herta Müller. Cuando el localismo solapa la generalidad. » Siempre la misma nieve y siempre el mismo tío».

El último libro de Herta Müller siempre la misma nieve y siempre el mismo tío, editado por Siruela es una recopilación  de artículos y ensayos que gravitan sobre dos temas fundamentales: el proceso creativo de la autora en relación también con su biografía y la situación de Rumanía durante la dictadura de Ceaucescu.

Es cierto que hay  temas colaterales a estos dos núcleos pero apenas aparecen apuntados y de puntillas.

He leído primero con creciente interés y después con cierta decepción este libro.  Me explicaré. En el fondo es el tema al que siempre me refiero. Müller traza una teoría muy interesante sobre su propia forma de ver la creación literaria y esto aporta conocimiento de su obra y de su vida, pues también se refiere a ella. Digamos que universaliza una experiencia- cómo crea un escritor- para dar su propia opinión: esto siempre nos acerca al escritor y nos hace aprender.

Ahora bien; una vez leídos estos ensayos, los restantes que se recogen son en su mayoría  absolutamente localistas. Centrados básicamente en reivindicar la figura literaria de Oskar Pastior, al que dedica nada menos que tres ensayos largos, y en hablar en otros tantos de Cioran y de algún otro autor.  Y aquí no universaliza nada. Porque la experiencia escritural de Pastior puede ser muy importante para los escritores rumanos pero a nivel general no trasciende su literatura salvo si equivocamos el punto de vista y decimos que escribía muy bien y que fue un mártir porque le persiguió la Dictadura.

Y la Literatura es buena o mala bajo una dictadura o bajo una democracia. Quiero decir en resumen, que Müller puede admirar mucho a este autor pero el lector/a del libro puede llegar a  aburrirse soberanamente de la historia de Pastior. Porque no es generalizable.

Creo que el problema no  es de la autora en este libro ,sino de los ensayos que se han escogido para publicarlo.  En particular hubiera agradecido más ensayos como los de la primera parte que estos últimos; los cuales reconozco que he leído de pasada después de el primero.

Cuando empecé la lectura con los tres o cuatro primeros ensayos, la visión del lenguaje como atrapador de realidad por asociación metafórica , su noción de capacidad transformadora del lenguaje dando lugar a una realidad más exacta,  me hizo pensar que estaba ante un excelente libro, riguroso y propio incluso de una filosofía del pensamiento y de la escritura. Lamento decir que, leído todo el libro, esa sensación solo se mantiene para los cuatro primeros ensayos, mas o menos.

Quizá no sea ella sino aquello que se eligió publicar, pero para resumir me parece una obra bastante desigual. En su primera parte magnífica y en su segunda de interés solo localista y para un público muy concreto: la intelectualidad en Rumanía. Pero no todos somos intelectuales rumanos.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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