Libros fríos. Socorro Venegas. «La memoria donde ardía».

Estoy leyendo  el libro de Socorro Venegas, “la memoria donde ardía”. Llevo la mitad del libro, pero la reseña ya puede hacerse, porque con lo leído la opinión ya está formada.

Añado que es un libro técnicamente impecable. Bien estructurado cada cuento. De lenguaje culto, apropiado. Ahora bien en mi modesto criterio pertenece a ese ámbito que yo denomino “libros fríos”.  No consigo que me atrape cada cuento de la autora. No consigo que me llegue. Leo y después de la lectura no hay algo en mí que se remueva. Quizá es la manera de contar o los temas, creo que más bien es una lejanía infinita hacia lo que relata.  Creo que tiene una virtud el libro: no “toma prestado” de otros autores. La autora es ella misma. Sin embargo no traspasa mi interés. Reconociéndole la técnica, el mundo que narra me queda infinitamente lejos.

La realidad que deforma o quiere transgredir con sus relatos no consigo creérmela. Es decir: no entro en ese juego lector de aceptar que el mundo que se me narra está ahí. En todos los cuentos hasta ahora mientras los leo “sé” que estoy leyendo una ficción narrativa. Y eso me distancia.

Estaba pensando a raíz de esto en la cantidad de libros fríos que he leído en mi vida.  Muchos de ellos perfectamente escritos, muchos de ellos impecables en su estilo y estructura, y sin embargo…

Sin embargo no.

Leo en esos libros con buena voluntad: siempre que empiezo un libro tengo buena voluntad. Y me tropiezo frente a un muro.  Una sensación que me dice que ese mundo me es impermeable, que no entre. Que lo que allí se dice está al margen. Cuando los termino, los guardo con un cierto temblor: como si su frialdad fuera a quemarme las manos.

El libro de Socorro Venegas es en mi opinión, un buen libro de técnica y estilo.  Y un libro frío. Y tenía que decirlo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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