Fuegos de artificio. Lecturas para otoño.

Se viene la nueva temporada de libros “de otoño”; de hecho en redes ya están en “pre-campaña”.  Se anuncia de todo y todos anuncian. Face es un panel de la “reentré” y no te digo cuando llegue el uno de septiembre.

Copan los emails- los míos- de catálogos. Los mismos a veces que veo en esta red que digo.

Sé que compraré libros. Ahora bien, sé que es el primer otoño que no me dejaré “seducir” por obras, títulos y escritores que ya sé que son fruto temporal y que a mí-por lo que me interesa de la literatura- no me van a añadir calidad a mi biblioteca. Es muy posible que todas esas “maravillas” las lea en e-book y aún así eligiendo qué.

 

Sigo leyendo a Chateaubriand, a Brendel, entre otros. Y leeré novedades, naturalmente. Compraré libros, por supuesto. Solo que llega un momento en el ánimo y en los años en los que una-yo-  apuesta por lo perdurable y deja esas maravillosas obras “maestras” destinadas a durar un año en el desván de lo irrelevante.  Anda  en trance de si comprar o no los ensayos de Montaigne en Acantilado, por ejemplo, y sé que terminará “cayendo”. Y claro que hay libros “nuevos” que me van a interesar. Bastantes, seguro que sí. Pero dejaremos lo que es fuego de artificio para quien quiera tirar cohetes también falsos.

 

Se harta una de leer chorradas prestigiadas por marketing.

 

Eso pienso este domingo lento, en el que me dice Brendel que escuche con más atención las sonatas de Beethoven.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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