Ida Vitale y el mundo natural. » De plantas y animales».

Ayer noche terminé de Ida Vitale su libro, “de plantas y animales”. Es un buen libro. Un libro ameno, amable, poético, entretenido, de belleza estimable en muchísimas de sus páginas, irónico y que se lee con mucho gusto.

Ida Vitale nos cuenta en breves escritos, unos más largos que otros- algunos solo de una página, otros casi un relato en sí mismos-, no solo el mundo de las plantas, los animales y las aves, insectos, etc, sino también historias relacionadas con ellos y su propia relación con el mundo natural.

 

Es escritura de calidez; es decir, cercana al lector, que divaga a menudo en historias paralelas a lo que se relata, que se detiene también en anécdotas y que muestra una base histórica muy interesante.

 

Se lee con facilidad y gusto, y a pesar de ello…a pesar de todas estas cualidades, a pesar de que yo recomiendo su lectura porque he aprendido con el libro, me he dejado imbuir por la historia, he disfrutado con el lirismo que transmite, a pesar de eso en mi opinión no es un “excelente “ libro. No lo es porque es irregular. Me explicaré.

 

En este libro dividido en secciones, animales, aves, plantas, no se guarda la misma calidad estética en todos ellos: para ser clara: hay textos que parecen escritos “por encargo”. Y se nota. Por ejemplo en “ moscas”, en el que se limita a poner citas de otros autores, por ejemplo en “alondra” en el que lo que prima es lo anecdótico, por citar alguno.  Suenan-a mí me suenan- a escritos por obligación. El conjunto hubiera ganado de no estar esta serie de artículos, apenas cuatro o cinco, sí, pero que deslucen el mosaico.

 

Por otra parte, en ocasiones, y esto lo digo con todo el respeto que me merece Ida Vitale, yo he encontrado fallos infantiles en ciertas maneras sintácticas, en ciertas frases  en las que hay que leer dos veces para entender el sentido. Además de algo que me ha dejado absolutamente perpleja y que no me esperaba: la terrible confusión entre “comprensible” y “comprensivo”: hablando de sapos, en la página 218 cuenta que un crío amigo suyo tenía un “sapario”, y que la afición era tolerada “por padres comprensibles”.  Pues con todos los respetos, no. Sería tolerada por padres “comprensivos”, es decir que comprenden la afición, porque si fueran “comprensibles”, significaría que a esos padres los que los entendemos somos nosotros. Y no es eso lo que quiere decir Ida Vitale. Me callaría esta confusión de encontrarla en un autor/a que está empezando a escribir: sería comprensible que yo fuera comprensiva.  Pero en escritores/as que marcan modelos de escritura, que leemos con entusiasmo-y yo lo hago con Ida Vitale-, que tienen un prestigio ganado, creo que sí hay que decirlo. Porque aumentan la confusión precisamente en quien está empezando y puede tomarlos como referencia.

 

Mi resumen final, sin embargo es positivo: me he divertido con el libro, he aprendido con él, y me ha dejado un buen sabor de boca.

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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