De libros fáciles no se aprende. El magisterio de Brendel: “”Sobre la música. Ensayos completos y conferencias”

El libro de Alfred Brendel, sobre la música, ensayos completos y conferencias, publicado por Acantilado, merece una reseña que explique las dos líneas  en las que se puede analizar.

Para empezar vemos un libro estructurado en bloques de contenido: se analizan las obras de compositores que Brendel ha interpretado y su significación tanto musical y técnica como psicológica.  Hay un segundo bloque de entrevistas y pequeños artículos que dan a conocer el propio pensamiento del autor.

Ahora bien, a lo largo de cada bloque temático, a su vez dividido en distintos capítulos dedicados a un solo compositor, se deja ver no solo la explicación de las obras que analiza, sino la forma de pensar de Brendel. Esta es una línea discursiva que subyace en todos los textos.

 

Tanto si escribe sobre Beethoven, Liszt, Schumann, Schubert o Busoni, tanto si analiza a directores de orquesta o si explica la construcción de una sinfonía con un encomiable rigor técnico, ejemplificando con la notación del pentagrama, Brendel nos está dando además su propio concepto de la música y de la manera de interpretarla.

 

En cada texto Brendel no solo hace una exégesis de las obras que comenta, de los compositores que cita y de su significado musical y humano, sino que además construye un relato perfectamente articulado sobre lo que para él es el arte de interpretar.

 

Hay numerosas frases que nos dan la medida de su pensamiento, por citar la más directa “la sensación de que no es el intérprete quien toca, sino la propia música”.  Es decir, que el intérprete comulgue en la música para hacerse ella misma. No que la toque, sino ser tocado por ella. Conducirse en ese ámbito que va más allá de la mera interpretación y adviene en trascendencia que a su vez se transmuta en Belleza.

 

Esta es la línea argumentativa final que subyace en cada texto; mientras la va pergeñando ante el lector atento va a su vez explicando “maneras”, “formas” de tocar, solucionando problemas de legibilidad en las obras, sugiriendo  como “atacar” un movimiento, dos notas, o un trino, cómo hacer que se “oiga” una nota sin tocarla. La forma más sensible de no traicionar una notación musical sin contradecir la lógica de la obra.

 

Podría parecer por lo que hasta ahora he dicho que esta obra es una obra seria, pesada y solemne: ni mucho menos. Es cierto que es un libro para conocedores de la música y sus tecnicismos, pero aún sin saber de ellos es un libro que guarda un interés enorme para los simples adicionados. Y de un humor juguetón envidiable. Las veces que Brendel con anécdotas o comentarios o con una suave ironía nos hace esbozar una sonrisa son muchas. Todo ello sin pedantería, sin aleccionar, pero siempre enseñando. Como lo que fue: un Maestro.  Por concretar personalmente en mí, yo no sé “leer” música y he disfrutado enormemente del libro. Y más aún, me ha obligado en el buen sentido de la expresión,  a buscar conceptos, aprender tecnicismos desconocidos. Naturalmente que es un libro exigente para el lector; pero de libros fáciles no se aprende, de este sí. Comencé a leer el libro en junio; lo terminé en noviembre. Pocas veces han sido tan aprovechados cinco meses de lectura.

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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