Leyendo a Nadia Boulanger: comparativa con la lectura de Brendel.

Estoy leyendo el libro de Nadia Boulanger que ha preparado Bruno Monsaingeon, con el título “Mademoiselle.”.  , al hilo de su lectura no he podido evitar asociarlo al que leí hace muy poco de Brendel. Aquí traigo unas reflexiones muy breves y un poco a vuela pluma de algunos de los temas que ambos tratan. Aún escribiré algo más sobre este tema.

 

Nadia Boulanger habla de Busoni y dice de él buenas cosas pero le pone reparos como intérprete: Nadia Boulanger cuando pone reparos lo razona, y casi ni suena a reparo, quiero decir que lo hace de forma amable. Y a mí me ha interesado mucho porque hablando de su modo de interpretar dice –más o menos- que su inventiva le llevó a interpretar lo que no era Mozart, por ejemplo, es decir, que de alguna manera estuvo por “encima” el intérprete en vez de la música. Y a mí me parece sugestivo porque recordaba a Brendel escribiendo sobre lo mismo y defendiéndole de quien decía que había querido “corregir” a Mozart.

En esas cosas me entretengo. Y es curioso sin embargo que ambos, Boulanger y Brendel coincidan en que el intérprete debe ser un transmisor de la música, pero ella es más restrictiva, me parece: siendo más ”abstracta” en su idea de la música, a ver si me explico yo: Para Boulanger la Música existe en sí misma. Es. Y quien interpreta no debería pretender interpretarla de modo que se esté atento ni a quién la hizo  ni a quién la interpreta sino a la misma música. Es parecido a Brendel pero no exactamente igual: Brendel comulga en la música fundiéndose en ella, Boulanger la deja libre hasta de la propia interpretación.  Estaba pensando que hay una aspiración de eternidad de la música en Boulanger que, en Brendel radica en su interpretación y sin embargo en ella radica en el olvido de todo lo que no sea aquello que suena y nos eleva.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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