Biografías subterráneas. Isabelle Mons “Lou Andreas Salomé” Libros Inacabados.

Me pasó hace un par de años con una pretendida biografía que leí sobre Virginia Wolf. Me explico. Me ha pasado lo mismo con esta sobre Lou Andreas Salomé, escrita por Isabelle Mons.

La sensación es la misma: bajo la apariencia de contar a la biografiada se nos ofrece un relato “subterráneo” en el que en este último caso que comento, línea a línea se va dibujando que en realidad Lou Andreas Salomé llegó donde llegó gracias a que encontró a determinados hombres en su camino. Una se cansa. Y una se cansa porque ha leído muchas biografías y ya sabe distinguir en ellas lo subliminal, lo semi oculto y el discurso bajo cuerda. Hasta donde he leído porque no pienso leer más, Lou aparece siempre en una situación en la que “conoce” a un señoro que le “abre las puertas de”. Digo yo que algo tendría ella que ofrecer de inteligencia y de bien hacer y bien saber para que le abrieran esas puertas. Por otra parte, decirle a la autora de la biografía que ser mojigata en el siglo XXI es tener bastantes anteojeras. Y que hay discursos soterrados que a mí me dan mucha grima. Y que además no me importan nada y me vuelvo a explicar y clarito: me importa una breva que Lou Andreas fuera lesbiana. Lo que sí me da grima es que continuamente se nos insinúe esto como si eso en la biografía de alguien fuera importante.  Y sobre todo que no se diga expresamente: con ese meapilismo del rodeo insinuante propio de monjita cursi.

Yo, leyendo este libro no me estoy enterando de quién fue Lou Andreas Salomé. Me estoy enterando –o a mí me lo parece así- de que quien la biografía necesita dar la idea de que aquella lo consiguió todo porque el machito “estaba allí” y que era lesbiana.

Triste discurso y triste y penosa biografía. Porque juzga. Y una biografía no debe juzgar moralmente. Porque si lo hace en positivo es una hagiografía y si lo hace en negativo es un exabrupto.

 

No da el libro para más y lo dejo en la página 107.

 

Creo que para escribir biografías hay que saber. Está claro que Isabelle Mons, no sabe, en mi criterio, claro. Y creo que hay que decirlo y avisar al posible lector/a: si quieren saber sobre Lou Andreas Salomé me parece mejor que se busquen sus libros.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Biografías subterráneas. Isabelle Mons “Lou Andreas Salomé” Libros Inacabados.

  1. Miguel Mora dijo:

    Hace años que no entro en esta bitácora. Entre otras cosas porque creo que tengo prohibida la entrada a raíz de las divergencias que manifestamos Alena y yo acerca de la película “ El último tango en París”. Me pareció entonces – quizás estoy equivocado – que Alena daba mucha importancia a determinadas actitudes éticas ( comportamientos )de los creadores y que eso a ella la distanciaba de sus obras. Yo, por el contrario, creo que las obras ( películas, composiciones musicales, novelas, poesía etc. ) deben analizarse al margen. En caso contrario nuestro círculo de admirados autores de todo tipo se verían demasiado reducidos. Neruda era un violador, Gil de Biedma salía a buscar chaperos a las Ramblas, Pasolini a los alrededores de la estación Termini de Roma, Caravaggio no parece haber sido un ciudadano ejemplar… acabaríamos resumiéndolo todo en el Marqués de Sade.

    Digo todo esto porque no se puede comentar una biografía habiendo leído 100 páginas: el libro, completo de Isabelle Mons no creo que trasmita que Lou Andreas Salomé era una mujer que creció alrededor de hombres más importantes que ella. Se cita a Anaïs Nin y a Simone de Beauvoir ( en las páginas siguientes a la cien ) con referencias elogiosas sobre ella. Que sin duda estuvo a la altura de los hombres con los que se rodeó : Nietzsche, Rilke, Freud etc. Incluso , en esas mismas páginas iniciales no se califica a Lou como lesbiana ( lo cual no tendría ninguna importancia ) sino como bisexual.

    Celebro el nivel de la Bitácora, la autoridad de las críticas de Alena. Y su indomable independencia, alejada de los elogios habituales de los grandes y famosos sólo por el hecho de serlo. Me he acordado del grupo que participamos durante algún tiempo en su “ La tertulia del café”, en los blogs de Basset y Juan Cruz : Gaspard ( un liberal de altura con el que se podía discrepar civilizadamente ¿ qué habrá sido de él ), Amando Carabias ( que todavía mantiene su fidelidad aquí ), Ferran Gallego, Dumi, Soto, Paco Gómez, el siempre formidable Chapuza, Dominique… y la estupenda Maririu ( la única con la que trabé una amistad personal que me lleva a visitarla en París todos los años). Bueno pero esto es una digresión melancólica.

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  2. alenar dijo:

    Señor Mora: esto es lo que usted decía, aparte de otras consideraciones sobre el arte: “Introduzco aquí, no sé si en el lugar adecuado un comentario acerca de El último Tango en París. Más de 40 años después de su estreno se ha generado ahora un gran debate acerca de la famosa escena de la mantequilla. Hace años escuché a Bertolucci en un programa, creo que de Canal Plus, contar su pesar por haber engañado a María Schneider. No le había contado el empleo de la mantequilla ni el de la sodomización. En ningún caso se evidenció que la violación fuese real. María Schneider cuenta que fue gravemente engañada pero no alude tampoco a violación real. Nunca se habló, que yo sepa, de este aspecto hasta las declaraciones de Bertolucci y hasta el fallecimiento de María. Quiero dejar bien claro que NO estoy de acuerdo en que se viole a nadie ni aún con la disculpa de un rodaje. Habida cuenta de esto, pienso que se está sacando – tarde y mal – el debate de quicio”.

    Dicho esto:
    Me reafirmo en lo que expresaba entonces y añado lo siguiente: En Arte el fin no justifica los medios. A mí la vida privada fuera de la vida pública de los artistas me trae sin cuidado, aunque pueda pensar que como personas son unos miserables. El ejemplo al que usted se refiere transcurre durante un rodaje, en el cual, con la complicidad de otros actores se engaña a una actriz: para conseguir “una buena toma”. A mí lo que me repugna es el engaño. Me repugna éticamente. Y juzgo porque tengo derecho a hacerlo que el arte no justifica el abuso sexual. Lo que usted defiende es “ abusó pero poco”. Y no. Abusó con la complicidad de otros y a ella le causó un grave problema psicológico que le duró toda su vida. Si usted cree que eso es justificable puede defenderlo: yo me mantengo en otros valores, en otras posiciones éticas y en otro planteamiento estético.
    Bloqueé sus comentarios porque eran reiterativos, insistentes y no llevaban a nada habiendo ya dejado claras nuestras respectivas posiciones sobre el tema.
    En cuanto a nostalgias, permítame que le manifieste que yo no conservo ninguna.
    Le sugiero que evite en lo posible volver a comentar en este blog salvo acerca del tema que trato en los artículos.
    Por otra parte : sí: a mí me bastan cien páginas-y a veces muchas menos- para emitir un juicio sobre un libro.
    Saludos.

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