Elena Casero, nunca es “demasiado tarde” para un buen libro.

Nunca es demasiado tarde para leer un libro si el libro es bueno. Muchas veces sin embargo hay libros que se escriben demasiado rápido y después, cuando los lees o empiezas la lectura, te das cuenta de que lo único que tienen sobre sí mismos es la palabrería del marketing,  el peloteo de quien solo ha leído la nota de prensa, todo eso que está convirtiendo a la Literatura en un mercadillo barato de palabras huecas, vacías, sin sentido, en oportunismo, en relaciones sociales, en diseño y en canapés.

A veces me canso de repetir estas cosas. Después creo que igual a dos o tres lectores/as igual les sirven para algo. Al menos para saber que no me paga nadie por decir nada de lo que digo. Que me importa una breva si quien escribe es conocido o no. Suelo molestar y producir lo que yo llamo “silencios escandalosos” en este blog: artículos muy leídos sin un solo comentario. Por miedo- vaya a ser que alguien se enfade si se está de acuerdo conmigo- o por pensar sencillamente que soy una imbécil y no tengo ni idea de lo que escribo. Ambas cosas me divierten. Indican mucho de la estrechez de mirada.

 

Todo esto viene a cuento de dos cosas: la primera que las páginas leídas en pre-leer” de Patricio Pron me parecen una puñetera mierda literaria. Sin sentido, sin interés, sin coherencia, repetitivas, con un léxico pobre o empobrecido, y en las que el lector/a ni siquiera intuye por aproximación que quiere expresar el autor.

Sería este un ejemplo de libro marketing al que me refería. Y a “eso” se le otorga el Alfaguara. Le han hecho flaco favor a Pron. Porque lo desprestigia: a él y al premio. Eso, claro, dará igual, ya que lo que importa es que venda muchos ejemplares. Y una vez vendidos que el lector se joda.

Y eso hay que decirlo.

 

Y viene todo esto porque en segundo lugar he leído Demasiado Tarde, de Elena Casero.

Y nunca es demasiado tarde para leer un buen libro y este lo es.

 

Demasiado tarde es una novela corta que plantea un tema curioso: ¿qué sucedería si pudiéramos entrar en el pensamiento íntimo de nuestros amigos, familiares y deudos cuando acabamos de morir?. Cuando nos van a enterrar y estamos en ese lugar tan inhóspito, tan minimalista como un tanatorio.

 

Elena Casero se lo pregunta. Con cierta dosis de humor negro, con mucha ironía pero también con algo que ha recorrido después toda su literatura: una línea entre líneas que es la base de su narrativa: la necesidad de interlocutor. La necesidad de ser capaz de comunicarse con los otros. La disfuncionalidad de comportamiento a la que lleva el silencio, lo que no decimos, lo que no somos capaces de aclarar con los demás. Todos los libros de Elena Casero plantean esta inquietud: bien sea en libros de cuentos como Discordancias, bien sea en sus novelas, como Tango sin Memoria o Las óperas Perdidas de Francesca Scotto, el último que ha publicado.

 

Aquí, en este Demasiado tarde, la protagonista del relato, se enfrenta a eso: a escuchar los pensamientos reales de quien va a “verla”. Con un lenguaje muy natural, a veces entrecortado porque los pensamientos van y vienen, caótico en su devenir, Tina, la muerta, escucha.

 

Pero no solo escucha sino que aprende. Sobre todo aprende sobre ella. Sobre su propia vida, sobre los secretos que envolvieron determinadas actitudes, sobre la verdad que casi siempre se oculta en la vida cotidiana a través de frases hechas, mentiras piadosas, alejarses sin sentido aparente.

 

Es muy curioso y significativo este libro. Curioso porque crea en el lector una sensación de indefensión. Es decir, consigue que nos sintamos tan indefensos como la protagonista. Escuchamos a la vez que Tina escucha. Y significativo porque esa escucha, esa necesidad de ser entendido, va a llegar hasta el final. Cuando quizá ya no haya remedio para nada, cuando quizá es demasiado tarde.

 

Me gustaría recomendar esta novela: no es banal, no es “ligera”, no es un divertimento, no es una impostura. Y tiene ya toda la Literatura que Elena Casero fue desplegando en sus siguientes libros.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Elena Casero, nunca es “demasiado tarde” para un buen libro.

  1. Elena Casero dijo:

    Marededeu. Muchísimas gracias, estas palabras son el mejor regalo para una escritora mediopensionista. Para el trabajo callado, lento, sin esperar nada.
    Mi agradecimiento infinito. Y ya sabes bien por qué

    Me gusta

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