Y los muertos que se jodan. Sobre polémicas literarias y publicaciones injustificadas.

 

 

En el curso de una semana he leído dos intentos de polémica que me han dejado con una sensación dicho en vulgar de llevarme las manos a la cabeza.

La primera entre Javier Cercas y Muñoz Molina a cuenta de Galdós. Mientras uno le pone a caldo el otro le pone por las nubes. Y entonces entran a saco defensores y detractores de Galdós, aunque yo me pregunto si en realidad no serán defensores de Cercas y Muñoz Molina.

Vaya por delante que a mí Cercas me parece un mediocre escritor- intenté leer alguno de sus libros y saqué de ello un estilo pedestre, pedante, moralizante y lleno de barniz cultural ,alguna vez ignorando aposta o no, datos históricos-. Y Muñoz Molina no me seduce literariamente porque a mi juicio escribe más para críticos que para lectores del común, se va por las ramas en digresiones que enlentecen lo que cuenta y usa tal cantidad de oraciones subordinadas que al final no sabes de qué carape estaba hablando al principio. De todos modos no los he leído tanto como para opinar más exhaustivamente.

Dicho eso. Lo que a mí me deja perpleja es que haya polémica. A Cercas no le gusta Galdós y a Muñoz Molina sí.  Pues tanto gusto, oye. A mí no me seducen ninguno de los dos y no va a haber polémica alguna, y me entusiasma Galdós. Lo que me deja perpleja es que me pregunto si en realidad estos dos representantes cada uno a su manera del “intelectualismo de periódico oficial”, se han leído a Galdós de modo pormenorizado. Porque la discusión es tan ambigua como generalizante, con un par de muestras sobre el autor y ya está.  Y me causa bastante lástima que se generalice a cuenta de un aniversario en vez de aprovechar para mostrar lo bueno y lo malo de Galdós con un razonamiento  sobre datos. Y me explico: si habla usted de personajes, de historia, de paisajes, de atmósferas o de lo que sea sobre el autor que sea, para dar una opinión tiene que demostrarme que al menos se lo ha leído.  Porque yo no saco esa conclusión de ninguno de los dos. Toman cuatro ejemplos, pergeñan el articulito y al periódico en que lo publican le viene de perlas para fomentar una discusión artificial y aumentar lectores… que cada vez tiene menos.

 

La segunda polémica o al menos en vías de serlo es la publicación de las cartas de Jaime Salinas.

Yo entiendo que las cartas, diarios, autobiografías, de personajes que han vivido el mundo literario, o que son escritores, editores, etc, pueden ser muy interesantes. Lo que no entiendo es que se publiquen cartas amorosas, íntimas, y que nunca tuvieron la aspiración de llegar a ser leídas salvo por el destinatario, se publiquen sin el menor pudor. Por muy interesante o importante que sea el publicado. Me sucedió con las cartas amorosas de Pedro Salinas a su amante en Inglaterra. ¿Qué añade esto al conocimiento de la literatura creativa de él?…en un caso y en otro, creo que nada.  Creo que se ha llegado por parte de muchos editores a una falta de respeto a los muertos, que –a mí- me sonroja.

 

Y es cierto que hay otros ejemplos divertidos y amenos de cartas así, las de la Pardo con Galdós- cuya primera edición, por cierto y para los desinformados, la hizo Carmen Bravo Villasante a quien casi nadie le ha reconocido el mérito de ser la primera que las editó- , solo que en este caso SÍ añaden a la literatura: ambos escribían en el mismo tono desenfadado y sin prejuicios en periódicos y revistas e incluso en sus libros.  Y las cartas son una muestra de ese estilo. En el caso de Pedro Salinas, no. Las cartas no mostraban su estilo: mostraban su intimidad amorosa- que por cierto era bastante aburrida-. Y en el caso de Jaime Salinas, por lo que leo en reseñas lo que se ha querido buscar-aunque no se diga- es el “escándalo y el cotilleo y a ver si se vende mucho”. Y creo que Jaime Salinas no se merece eso. Por respeto a su memoria de editor y porque las cartas , si él hubiera sabido que se iban a publicar, mucho me temo que las hubiera destruido.

 

No le hacemos servicio a la Cultura ni a la Literatura con falsas polémicas ni con airear intimidades ajenas.

Pero parece que esto en España no importa nada mientras la cuenta de resultados de ventas o de cliks en enlaces en un periódico dé dinero.

 

Todos por la pasta y los muertos que se jodan que para eso están muertos: para servirnos de ellos.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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