Zagajewski. La puerta interior. “Una leve exageración”.

Sucede que lees Una leve exageración, de Adam Zagajewski  y te quedas con el deseo de que existan más Intelectuales así.

Forma extraña de empezar una reseña, ya lo comprendo. Primero: agradecer la traducción de Anna Rubió y  Jerzy Slawomirski.  Espero haberlo escrito bien.  Trasladan al castellano recreando el lenguaje de manera que pensamos siempre estar leyendo al autor. Es decir, no “nos damos cuenta”, no percibimos que está traducido: es lo mejor que le puede pasar a un traductor/a porque significa que nos ha dado el espíritu del escritor/a. Acantilado en esto acierta casi siempre.

 

Y del espíritu hay que hablar aquí. Este es un libro que recoge el pensamiento del autor, mediante recuerdos biográficos, ensayos y reflexiones sobre el mundo contemporáneo, semblanzas de otros intelectuales, memoria del destierro, sí, pero en él hay un tema que atraviesa todas sus páginas como una corriente continua. La necesidad, el anhelo de, tanto en la escritura como en la vida ,ir más allá: es una necesidad de encontrar el espíritu del ser. De trascenderlo. Y para el autor, tanto en el Arte como en distintos hechos de la existencia  ese deseo es más fuerte que la muerte, el dolor o la miseria.

 

Existe en el libro una profunda nostalgia de un paraíso perdido, que él relata aunque está a caballo entre él y su rechazo a convertirse también en un “desterrado”.  La ciudad perdida de la que huye su familia no es solo un lugar físico sino un sentimiento de orfandad. A Zagajewski se le traslada por decirlo así un sentimiento que no es del todo suyo a través de su familia. Pero ese sentir a la vez en él encuentra un deseo que va más lejos: esa necesidad de hallarse en sí mismo y así dejar de ser para sí mismo un desterrado.

 

Ese núcleo central, ese hilo, esa corriente, fluye por distintos meandros de reflexiones en las que nos cuenta por ejemplo sus reflexiones sobre Cioran, sobre Jünger, sobre sus contemporáneos…sobre cómo a lo largo de la historia, el ser humano ha tenido un anhelo de Belleza, de armonía, de Bondad.

 

Para Zagajewski, el Mal existe.  Sus referencias tanto al holocausto nazi como al estalinismo y a otras tiranías contemporáneas son claras.  Y sin embargo  el autor opone a todos ellos que mientras el ser humano conserve la dignidad interior, la rectitud ética, el mundo podrá seguir latiendo.

 

He anotado muchas reflexiones sobre este libro, tomado notas, apuntado cosas en sus márgenes. Pero para recomendarlo con entusiasmo  acabaré citándole:  “ Se trata de algo más importante, la conciencia de la necesidad de encontrar ( o al menos de intentar encontrar ) lo que tenemos de indestructible: la añoranza activa de eternidad, la puerta interior que conduce más allá”.

 

Léanlo.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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