Los ojos esmeralda siguen brillando: Tatiana Tibuleac: «El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes»

Terminé ayer noche “El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes” de Tatiana Tibuleac.  Editado por Impedimenta.

 

Tenía ayer hecha la reseña pero la he reformado.  Para empezar quiero decir que me parece un libro magnífico. En él un narrador, Aleksy, cuenta el verano que pasó con su madre siendo un adolescente. Poco a poco nos vamos enterando de detalles de la vida del chico, interno en un centro para adolescentes conflictivos, y de sus ideas sobre su madre, en aquel verano. Al comienzo.

Odia a su madre. Le repele. No puede soportarla y le hace culpable de todos los daños que le suceden.

 

Bien. No voy a desvelar el resumen de la novela. Creo que es mucho mejor que sea el lector/a quien lo haga. La autora lo que relata es un desencuentro total, afectivo y físico hacia la madre del protagonista. Al estar narrado en primera persona escuchamos la voz de Aleksy. Siempre.  Poco a poco nos vamos enterando de los motivos de ese odio y de los traumas de Aleksy, pero también, por boca de él mismo, ahora pintor famoso reconocido, pero en crisis y que acude al psiquiatra, nos hace ver en una prosa bellísima , no exenta de dureza y a la vez de un lirismo sobrecogedor, cómo se transforman las personas.  Cómo pueden transformarse mediante el reconocimiento del otro, cómo el odio da paso a la piedad, y la piedad- no en sentido   religioso, sino de “ compartir el dolor”-  al amor. Y así, de las cenizas de unas vidas destrozadas por diferente motivo puede renacer el afecto  y la belleza de un verano que no se va a morir nunca mientras exista el recuerdo.

 

Es este un libro tan cruel como tierno, tan duro como abandonado al afecto, tan desolado como,  en ciertos pasajes risueño.

 

Es además un libro de exigencia lectora pues, quien lee va descubriendo según avanza la narración; es decir: camina junto a los descubrimientos del protagonista.  Además es un libro de una calidad semántica altísima: hay pasajes de la novela que podrían perfectamente llamarse Poemas: pura lírica al servicio de un sentido exacto de la descripción tanto de  sentimientos, como de paisajes o situaciones.

 

Novela en la que, además, el entorno, los personajes “secundarios”, tanto los que se recuerdan de la infancia como los que aparecen en la narración de lo que sucedió ese verano , cumplen exactamente su función: acotar, definir, situar al lector, no “en la novela” sino “dentro de la novela”.

 

Un libro inolvidable. Como el verano en el  que la madre de Aleksy tuvo los ojos verdes y llegaron a parecer esmeraldas.

 

Y aún brillan en el corazón de los lectores.

*No quisiera terminar sin hacer una referencia a la traductora del libro Marian Ochoa de Eribe. Gracias a ella los lectores/as en castellano nos hemos olvidado de que estamos leyendo una traducción: creo que es lo mejor que se puede decir de un traductor.*

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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