Lugares ocultos y esencialidad.

Mientras leo sobre ríos ocultos y sobre ritos asociados a ellos, sobre rocas de caliza y lugares de especial significado espiritual en distintas culturas,  se me ocurre pensar si esta significación permanece solo en lo que podemos llamar culturas no contaminadas por el civilizado mundo occidental.

 

Claro que es una pregunta ingenua, porque la respuesta es que sí: o eso parecería. Al menos superficialmente. Porque más allá de esa primera idea y más allá del turismo demoledor y del espectáculo preparado de antemano para que el turista suspire creyendo que tiene una “experiencia trascendente”, sí creo que existen esos lugares.  Quizá a veces los percibimos o los encontramos buscándolos pero otras “nos encuentran “a nosotros de forma súbita.

 

Cuando viajábamos a Gijón, el primer año que estuvimos, nos hablaron de ir al Cerro de Santa Catalina y ver El Elogio del Horizonte. De Chillida.  Fuimos sin tener mucha idea de qué era aquello.

No voy a contar su historia porque es conocida y se encuentra en google, simplemente sí relatar que “entramos dentro” de la escultura. Y que inmediatamente se produjo lo que yo llamaría  “una resonancia”. Un estado distinto del ser. Un estar dentro y formar parte de un todo.

 

Esta estructura naturalmente moderna, es muy visitada, es muy polémica, atrae muchos turistas. Sin embargo nosotras, mi madre y yo, tuvimos la suerte de estar solas.  Y la soledad a la vez fue una compañía con el ser.

 

He vivido muy pocas experiencias así. Pero ahora leyendo como digo  acerca de ríos ocultos, lugares mistéricos, paisajes  con energía propia, lo he recordado. Creo que en el fondo cada lugar que nos es destinado, de alguna forma “nos sale al encuentro».

 

El interior de nosotros mismos termina encontrando también sus lugares ocultos: puede ser un paisaje, puede ser un río, pueden ser unas piedras al final de una colina. Pero están ahí. Solo hay que saber esperar para encontrarlos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Filosofismos y Silogerias, Viajes y similares. Guarda el enlace permanente.