Ni Edith Wharton , ni Benjamín Labatut.

Ninguno de los dos libros que he leído en formato electrónico últimamente es un mal libro, pero ninguno de ambos merece, en mi opinión, comprarse en papel.

De muy distinta época y de muy diferentes preocupaciones, ni Benjamín  Labatut, ni Edith Wharton me han convencido lo suficiente como para hacerles una reseña individual. El primer, el de Labatut, “un verdor terrible”, pretende ser un texto divulgativo sobre ciencia, si bien de modo ficcionalizado. A mi entender no consigue ser fiable como ensayo, y como ficción es un completo disparate.

El segundo, de Edith Wharton “ Los reflejos de la luna”, es un libro que ha envejecido fatal. Esos amores melodramáticos en teoría de la clase burguesa bien establecida, europeísta y elegantísima, esos dramones parecidos a telenovela, no se salvan ni con la más misericordiosa de las miradas.

Ambos libros el uno por su buen rollito y su moralina de progre de sofá, por su falta de fiabilidad como ensayo, y su irrealismo como novela, y el otro por anacrónico, pueden salvarse quizá el primero por un cierto tono de intriga en cada capítulo y el segundo por algunas frases de poético lirismo y una ironía muy disimulada; que, sin embargo, no llega nunca a romper las normas de la corrección moral.

 

Aquí los traigo juntitos a los dos.  Alegrándome, eso sí, de que no ocupen espacio en mi Biblioteca.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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