Handke. Breve nota sobre «Preguntando entre lágrimas»

Ayer dediqué la tarde a terminar a Handke, “Preguntando entre lágrimas”, su libro sobre Yugoslavia, sus razones para actuar, su carta final, que es un modelo de decencia ética; esa que ahora ya no se lleva, sus viajes: los dos primeros capítulos del libro que me parecieron los mejores. No entro en su alegato como tal pero sí en el fondo del tema; Handke se queja con razón de que los tribunales, los medios de comunicación occidentales en general, adoptaron una posición ya prejuzgando. En su “alegato” hay una tristeza enorme por la destrucción de un país.

Una-yo- termina pensando que todas las guerras son inútiles, que todas persiguen hacerse con la economía y el Poder, y que ninguna guerra busca la libertad de nadie. Handke me cansó en bastantes tramos de su libro, en otros me conmovió. En bastantes le di la razón.

Y no es importante el tema en sí, sino el fondo. El fondo de este tiempo gris en el que cualquier atrocidad puede ser defendida bajo palabras vacías de contenido real. Cualquier bombardeo sobre un país es justificado con pretextos de “liberación”.

Esto es lo terrible. Y esto es lo que narra Handke.

A Handke le han acusado de ser pro-serbio.  A veces me pregunto qué estilo de acusación es esta de ser “pro” lo que sea. Handke tiene derecho a ser pro-serbio y a la vez condenar como condena las matanzas de los serbios. Y tiene derecho a decir que los “otros”- siempre hay “otros” en una guerra- también asesinaron impunemente.

Me cansó y me sedujo el libro a partes iguales. Es libro para quienes se interesan por este tema: Yugoslavia; al resto le aburrirá.  Pero a mí me ha dejado pensando.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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