Selección de Críticas a ” El Chico de la Chaqueta Roja”.

Impresiones sobre El Chico de la Chaqueta Roja. ( Baile del Sol. 2014)

María José Vidal Prado, escritora. Reseña en su blog mi novela. En este enlace.

Carlos Manzano. Coordinador de la Revista Narrativas. ( reseña en facebook).

“A veces, encontrarse con una novela bien escrita, de lenguaje preciso, elegante incluso, construida con esa sencillez propia de los buenos narradores, es suficiente para proporcionar al lector unas cuantas horas de disfrute estético, lo cual no está nada mal. Pero “El chico de la chaqueta roja”, novela de Alena Collar publicada por Baile del Sol, es más que eso; es también una indagación en el hecho mismo de escribir, en el sentido profundo de la escritura, y también en la elección nunca inocente del tono, del punto de vista, de las frases que oportunamente elegidas, minuciosamente seleccionadas, propondrán al lector viajes múltiples y complementarios; pero, además de eso, es también una novela sobre las pequeñas, minúsculas heridas que nos van construyendo como individuos, sobre esos recuerdos y experiencias fundamentales que, a poco que rasquemos, todavía son capaces de supurar algo de pus. No resulta fácil, por tanto, condensar “El chico de la chaqueta roja” en una simple sinopsis o un mero truco argumental. Como en las buenas novelas, en sus páginas habitan numerosas posibilidades, juegos que se alimentan entre sí y que se ofrecen al lector como propuestas dispares que está en su mano recoger. No se me ocurre, pues, una mejor manera de sintetizar esta excelente novela de Alena Collar (narradora a la que recomiendo seguir con atención) que citar aquí uno de sus párrafos: “Como si vivir no fuera también una novela en la que parece que van a ocurrir cosas tremendas y, al final, solo ocurre la vida y, en medio de ella, los malentendidos, las medias palabras, las imaginaciones, lo que creímos escuchar y lo que dijimos sin que nos oyeran”.

En el Blog de David Pérez Vega. 

. Eduardo Alzola

“El chico de la chaqueta roja es una novela rara, en la que la autora reta al lector a un juego literario que va más allá de la mera lectura, con un estilo original que, sin resultar en absoluto fácil, consigue enganchar.

Una apuesta arriesgada en estos tiempos que corren en los que nos pirra la literatura fácil de consumo rápido. Alena Collar nos ofrece precisamente lo contrario y a pesar de ello logra encandilarnos.

Una novelaza para quitarse el sombrero.”

Raquel Vázquez.

“con un mínimo de lecturas y afición por los libros, podrá, a modo de espejo, reconocerse, extrañarse, tal vez emocionarse. Tiene metáforas e imágenes muy logradas: este fragmento que subo aquí no dudé en subrayarlo; tampoco tu referencia a la revolución de los claveles, que me pareció realmente original y elocuente. El mayor acierto de la novela, además de su intención, del homenaje a la literatura que se va construyendo poco a poco, es el final: puede intuirse, es lo lógico, pero no por inevitable resulta fácil hacerlo fluir de una forma tan armónica; libre de diques, de “tiburones”… llena de la palabra exacta en que, en ocasiones como ésta, desemboca la literatura”.

José Manuel Vivas.

“No es una novela al uso (No es novela negra, ni histórica, ni romántica, ni de época, ni científica…) Es una novela con mayúsculas. Cuenta cosas, hace filigranas con lo que cuenta, te mantiene alerta, está muy bien escrita y es original. Enhorabuena a su autora y a la editorial (Baile del sol) por haber confiado en su trabajo.”

Eloy Tizón.

“Es fluida, se sigue con interés y resulta amena. Está muy bien escrita, con soltura y desparpajo. Creo que funciona bien la carpintería: los cambios de puntos de vista, los monólogos, esa mezcla entre lenguaje culto y coloquial… Cierra muy bien: las dos últimas páginas son magníficas.

En algunos momentos he tenido la impresión de que entronca con algunos autores españoles todavía cercanos, como Carmen Martín Gaite, aunque actualizándolos, claro está”.

Francisco Javier Guerrero.

“Que la trama de la novela sea una brillante exposición (y demostración por lo tanto) de cómo se construye la propia novela es algo magnífico, Alena, sobresaliente. El chico de la chaqueta roja aturde, enseña y divierte. Gracias, de nuevo”.

Marga Clark

“No sólo has construido una historia sino que reflexionas “desde dentro” sobre lo que significa el acto de la escritura, manteniendo un tono y una estructura altamente original, a modo de monólogo interior. Es interesante el comedido uso de adjetivos (yo siempre tiendo a adjetivar en demasía), y enriqueces tus diálogos y textos con reflexiones valiosas, de esas que merecen la pena ser guardadas en los baúles de la memoria”.

Elena Casero.

“No es una novela al uso. Es un juego, un juego de espejos en el que el lector es cómplice del escritor que, a su vez, es cómplice de su propia vida.

Es una historia que contiene varias historias. La del escritor en sí mismo, como persona. La del escritor como personaje de su escritura y la de los recuerdos que cautivan.

Es un juego metaliterario del lector con el escritor, o cómo conducir al lector hasta donde ni siquiera el mismo escritor sabe cómo llegar.

Alena Collar incita al lector a través de este juego de espejos a seguir adelante, a descubrir los misterios que encierra la historia.

Una de las cosas que más me han gustado de esta novela son los personajes: sencillos, entrañables. O los recuerdos que el escritor necesita recuperar, convertidos en tiburones y metáforas, que se le habían perdido. Por esa razón se encierra en un pueblo con el afán de que su memoria le vuelva a hablar y le cuente. Su memoria, su olfato o su vista.

De lo mejor que se puede encontrar son las metáforas de Alena. El lenguaje poético, sin resultar cursi jamás, sin recurrir a lo trillado, a los lugares comunes de los que nos dicen a los que escribimos que hay que huir. A ella no le hace falta que se lo recomienden”.

Carmen Peire.

 

“Entra en una narración en abismo o más bien de matriuskas, una historia escondida en otra y en otra y en otra, con personajes entrañables, incluso el comisario de policía. ¿Lo mejor? Cuando los personajes se hacen presentes, cuando suelta la pluma y los deja crecer, y nos cuenta la infancia en un pueblo, y el río, y los tiburones en un río, y el primo que se suicida, y la ruptura con la novia, y la vida en el otro pueblo donde se encierra a escribir que le recuerda al pueblo de la infancia. Metáforas, bien traídas, en su justo término, sin caer en el tópico porque cuando está a punto, aparece la reflexión del autor/narrador/escritor para distanciarnos y evitarlo”.

Julia Otxoa.

“La escritura desde la conciencia de relatividad de lo narrado, del propio yo narrador, de los propios universos convencionales del lenguaje……. Lo transgenérico, lo abierto, lo lúdico, esa naturalidad con la que fluye en tu libro narración y reflexión, me ha gustado mucho”

José Julio Perlado

 

“Me ha gustado mucho tu libro. Especialmente todo el juego estilístico que empleas, ese acercamiento-distanciamento casi constante entre autor y escritor, la autocrítica de la propia forma de narrar. el pulso hasta el final del humor, las referencias tan frecuentes al lector implicado, los cortes inesperados en el lenguaje, la ironía con los Críticos y los analistas, la relación con los adjetivos, con las tachaduras, todos los titubeos propios de un proceso creativo, las conexiones entre vida y novela, las incursiones hacia el propio creador transformadas en monólogos, las preguntas continuas, las referencias a tantos autores, modos, modas y lecturas (Handke, Martin Gaite, etc) , el autor que ve al escritor escribiendo, el léxico castizo que irrumpe de improviso, las interrogaciones irónicas sobre “narrativa al uso” y “narrativa al desuso”, la intriga, los motivos permanentes (los tiburones, el Pantano,las galerías, los estanques, los jardines), los juegos con las metáforas y los tópicos y tantas cosas más.

Como se dice en una de las páginas: “escribir una novela. Escribir la novela del escritor que escribe una novela”, y como se recuerda en la página última: “Todo es novela”: se ven continuamente temas literarios y creativos en derredor y esa conexión entre novela y vida se realiza”.

 

Mayte Sánchez Sempere.

 

“Leyendo esta entretenida y peculiar novela me pregunto por qué los escaparates de las grandes librerías están plagados de obras mediocres escritas por famosos, seudofamosos, gente que venderá por ser quién es y no por obras como esta, que sería una dignísima compañera de estantería si hubiera un interés real por la literatura y la calidad”.

Javier Ximens

“Utiliza la caja china de narradores para meter pullas a todo bicho viviente relacionado con los libros, escritores, columnistas, editores, críticos, sin saber realmente quien de los múltiples narradores o personajes piensa así. Al margen del laberinto literario, la autora ha creado unos personajes excelentes y creíbles a los que llegamos por lo que dicen y hacen, y en ocasiones por lo que el narrador cuenta, pero este tipo muchas veces te dice que quizás no sea cierto y puede ser de otra manera, quitándote el embrujo de la ficción”.

Amando Carabias.

“Consigues convertir tus palabras en transcripciones literales del modo de hablar de la gente. Los personajes de tu novela son verdaderamente humanos en su manera de expresarse, con la misma naturalidad con la que podemos hablar un grupo de amigos mientras tomamos unos vinos o paseamos por la calle”.

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