Estampa de sábado
Ha hecho un sábado lleno de otoño. Aire fresco, cielo nublado, algo de lluvia en la mañana. Yo no la ví (a la lluvia, digo) porque estaba durmiendo.
La ciudad en otoño es más límpida, ustedes me entienden; la transparencia del aire no es como en primavera, pero hay como un dulzor-permítaseme la palabra- que limpia las cosas de agresividad, que llena las calles de cierta levedad, de un poso de silencio.
El sábado ha sido tranquilo, relajado, casero…solo lo ha alterado, ya en el anochecer un grupo de criaturas de unos quince años, que paseaban Doctor Esquerdo dando cuenta de lo monas que eran capaces de ser aullando entre sí y dándose codazos.
Las mirábamos el perro y yo como si fueran un accidente en la ciudad que se acostaba. Curiosamente, al pasar por su lado, han enmudecido…será que los gritos no van bien con el aire de extrañeza de un chucho sorprendido…
Al llegar a casa, las farolas del barrio iluminaban tan suaves como el otoño el sábado otra vez en calma.
Proyectos
Les quiero yo decir a mis lectores (que los tengo está claro en el contador de visitas) que durante el día de hoy, de mañana y no sé si de pasado mañana van a tener ustedes pocas noticias mías, porque nos toca Revista, y además estamos algunos/as embarcados en un nuevo proyecto común que aún estamos diseñando; no les digo nada para que cuando se lo cuente estén ustedes suficientemente intrigados.
A todos aquellos que se echen las manos a la cabeza y digan lo de: “¿otro proyecto más, hija mía?…” les digo que sí, que “otro proyecto común más.
Y lo que nos divertimos, ¿qué, es que eso no cuenta?…
Pues eso, que me disculpen si escribo un poquito menos por aquí.
Jugando al escondite
Anda una en otoñales disquisiciones más bien consigo misma, y en perspectivas futuras que vaya usted a saber si se concretan y cómo.
Dos noticias para el progreso
Dos pasos se han dado hoy adelante en ese futuro de progreso y libertades que deseamos tantos de nosotros.
Posible estafa en Motigo.com
Vamos con los hechos que denuncia este blog. Más que nada para que nadie que lo lea cometa la torpeza de creerse la publicidad engañosa y además para que sirva de denuncia de una práctica que, encubiertamente, podría quizá llamarse estafa al usuario.

